Hace unos días leía con estupefacción un artículo sobre un padre que ha aprovechado su baja paternal, beneficiándose de la transferencia de parte del permiso de maternidad de su mujer, para prepararse para un triatlón. El título magnificaba su hazaña atribuyendo gran parte de su éxito a sus hijas, gracias a las cuales, según dicho artículo, este padre había podido disponer de lo más necesario para entrenar para dicha prueba deportiva: tiempo libre. De primeras ya choca asociar el concepto de “baja paternal” al de “tiempo libre”. Básicamente porque si hay algo que un bebé no trae bajo el brazo es tiempo libre. Máxime si son dos bebés. Pregunta tú a ver qué te dicen las madres al respecto del tiempo libre que tienen en, por decir una fecha al azar, los seis primeros meses de vida de su bebé, y me quedo muy corta. Pregunta tú a ver qué te dicen las madres al respecto de tener tiempo libre para hacer algo que no sea atender al bebé. ¿Tiempo libre con un bebé recién nacido?, ¿es que estamos de broma, o qué?. Porque lo normal es no tener tiempo ni para la ducha mínima básica y necesaria para sentirte ya no bien contigo misma, sino al menos medio decente. Ojalá fuera una broma, pero no lo es. Es de estos caso en los que la realidad supera a la ficción. Y la cara dura, si me lo permites. Porque, adelanto ya aquí mi opinión, emplear una baja paternal y el dinero que le cuesta al Estado – y a los contribuyentes – para entrenar para un triatlón, es echarle un morro de la leche. La baja paternal, ni mucho menos la maternal, son vacaciones Mucho nos cuesta a las mujeres hacer ver que nuestra insuficiente baja maternal es de todo menos vacaciones. Ni vacaciones, ni tiempo libre, ni nada que se le parezca. Pero sí, lamentablemente, hay mucha gente que se cree que dedicamos esas 16 semanas de mierda a la vida contemplativa, al ocio y a rascarnos la barriga mirando al infinito. Pero resulta que ni se aproxima un poquito. Las madres vamos que nos pegamos patadas en el culo por atender a nuestro bebé y llegar a todo. Recién dadas a luz, puérperas perdidas, vulnerables, en un cuerpo que no reconocemos como propio y con una criatura que es una extensión nuestra, que nos absorbe por completo. Y parece que nos quejamos de vicio. A veces, la gran mayoría de veces y la gran mayoría de madres, hasta necesitamos ayuda, soporte, apoyo, ¡llámalo como quieras! para arrancar los primeros meses de maternidad, porque solas no podemos. Criamos. Trabajamos. Cuidamos. Compatibilizamos. Renunciamos. Así en un bucle infinito. Y somos de todo menos heroínas. De hecho no queremos ser heroínas. Solo queremos vivir nuestra maternidad y que nos dejen criar sin exigencias ni presiones. “Tiempo libre” es un concepto que las madres empezamos a visualizar allá en la lejanía, probablemente cuando lo que tenemos entre manos ya no es bebé. Y a veces, ni eso. “Tiempo libre” es con lo que las madres soñamos, aunque sean cinco puñeteros minutos, para ducharnos o cagar o respirar sin que una criatura llore desconsoladamente como si le fuera la vida en ello. “Tiempo libre” es una utopía, al menos los primeros meses de crianza en los que el bebé es una extensión de tu cuerpo y tu alma. Luchamos por una ampliación de la baja maternal porque 16 semanas son insuficientes para romper el cordón umbilical emocional que mantenemos con el bebé. Porque el bebé necesita y quiere ser cuidado por su madre, que lo ha gestado y parido, o en su defecto su padre, y no por la abuela, la canguro o la guardería. No reclamamos tiempo libre y de vacaciones, reclamamos tiempo maternar, criar y cuidar nuestro bebé. Porque se nos rompe el corazón al tener que dejar a nuestro bebé en otras manos que no son las nuestras. Porque no somos madres para que otras personas críen a nuestros bebés por nosotras. Por qué hechos así nos perjudican tanto Flaco favor nos hace que, mientras las madres luchamos, reivindicamos y deseamos una ampliación de la baja maternal y el reconocimiento del valor de los cuidados, haya un padre que se beneficie de la baja maternal transferible, tenga el atrevimiento de llamarlo “tiempo libre” y lo dedique a hobbies propios en lugar de a su finalidad justa, real y necesaria: el cuidado de su bebé. Las madres estamos en el punto de mira en el sistema laboral por ser eso, madres. Nos embarazamos, parimos, hacemos uso de la prestación por maternidad, el permiso por lactancia, la reducción de jornada por el cuidado de hijos. Una cadena de problemas para el sistema productivo. No queremos dejar de trabajar y ser profesionales pero solo nos encontramos trabas y zancadillas. No somos rentables para el “sistema”. Así que esto de tomar el permiso de paternidad como unas vacaciones nos deja a las madres en muy mal lugar y en una posición aún más débil. Si un padre puede dedicar el tiempo el tiempo cedido de la baja maternal para entrenar para una prueba deportiva, mientras la madre de las criaturas vuelve al trabajo, ¿ la baja maternal está sobrevalorada? ¿realmente necesitamos las madres más de 16 semanas para cuidar de nuestro bebé?. ¡¿Qué mierda de mensaje estamos lanzando a la sociedad?! Por no decir que, si bien la madre puede ceder parte de su baja maternal en favor del padre, no puede beneficiarse de la misma manera. Las semanas de permiso de paternidad no son transferibles. Muy lógico todo, cuando hay muchos padres que ni se plantean hacer uso de su permiso de paternidad y las madres de sus criaturas probablemente pagarían por tener esas semanas de más unidas a su permiso de maternidad. Esto es ver con una impotencia que te reconcome cómo aquello por lo que te quedas sin voz se viene abajo de un plumazo. Te sientes gilipollas. Te […]