
Una caja magullada y un ratón desorejado.
Un niño, una luna soñada, un abuelo malhumorado.
Estos son los habitantes de una historia para todos;
niños que viven en cuerpos infantiles y también en los adultos,
niños de todos modos, en todas partes del mundo.
Siempre soñar.
La caja y la luna, escrito e ilustrado por Patricia Romero,nos cuenta una historia que tiene un pequeño ratoncito y una caja roja como protagonistas. Dos protagonistas que dejan de ser perfectos en un mundo lleno de comodidades, pero muy reducido: La habitación de un abuelo.
Una historia dónde los sueños cobran importancia
y se hacen realidad.
Y allí, en la habitación del abuelo, comienza esta historia. Podemos observar una caja que sirve como mesa, sobre la que el abuelo malhumorado lee, come y hasta se duerme. Hasta que un día la caja se estropea y el anciano decide deshacerse de ella y abandonarla a su suerte, pero con Timón, el ratón, dentro.
Por suerte, un niño soñador cuya mente está cargada de imaginación, magia y creatividad los hará volar. Y es que el pequeño ve todo el potencial de la caja y del ratón… ¡un montón de aventuras les esperan! Porque las segundas oportunidades a veces son maravillosas. 
Me ha gustado mucho, muchísimo que ese niño haya tenido la capacidad de darle una segunda oportunidad y una vida nueva a esa caja roja y a ese ratón magullado que el abuelo malhumorado había desechado. Porque "La caja y la luna" es uno de esos libros que va más allá.
En concreto, guarda una metáfora de la vida, pero también de los sueños. De romper moldes y salir de la zona de confort que nos limita y no nos deja ser aquellos que somos o que queremos ser. Y después de todo, una bonita forma de entender la vida como un proceso que en algún punto termina en las estrellas.
La caja y la luna es un cuento vertical que sube y sube y sube, un poco más en cada página, hasta alcanzar la luna. Una melódica rima que invita tanto peques y mayores a creer en nuestros sueños.
La caja y la luna es un cuento que invita a soñar. 
Las ilustraciones están cargadas de ternura, ilusión y sueños. Al verlas, por primera vez he llegado a pensar que tranquilamente las hubiera podido dibujar un niño pequeño. ¡Nos encantan!, repletas de texturas, colores muy cálidos mezclados con otros más neutros, trazos gruesos y sencillos. El lenguaje es sencillo y considero que desde los 3 años los peques pueden adentrarse en esta historia en la que las ilustraciones dan tanto juego. ¡Es un libro hecho para los peques! Adaptado a ellos y a lo que ellos, por suerte, creen y sueñan.
¿ES BILINGÜE?
¡Si! Y la idea de que esté en ambos idiomas también me fascina, creo que es un plus ya que abre la posibilidad de que llegue a más peques. Sobre todo, teniendo en cuenta que muchas de las clases son bilingües, ¿qué mejor que tener recursos como este cuento que nos transmiten mensajes tan positivos y esperanzadores?




seguirme en mis redes sociales facebook e instagram