Cuando era niña, pasaba todo el verano al sol. En la playa con mis abuelos, en la piscina, donde fuera. Tengo vagos recuerdos de ponerme protector solar, la verdad. Pero de pasar todo el día en el sol…eso sí! Y lo de ir a la playa o la piscina a mediodía, un clásico. Me imagino que me ponían crema, pero no tengo ese recuerdo.
Conforme fui creciendo si que tengo esa noción de algún día, si íbamos a las horas de más calor...pero la verdad, me podía pasar al sol todo el día. Con 10, 12 años pasaba el día al sol, en el agua pero al sol, entrando solo para comer, y así seguí años y años. Y la crema duraba de un año para otro.
Y eso que mi piel es blanca, muy blanca y con millones de pecas. Pero como la de casi toda mi familia, entonces no me preocupaba nada. Y el hecho es que aunque me he quemado como cangrejo algunas veces, lo normal era que cogiera color sin quemarme. A lo mejor me ponía crema antes de ponerme al sol, pero lo de ponerme cada 2 horas…
Pero entonces, de adolescente, a mi abuela, que en vez de protector solar se ponía aceite para ponerse morena, le sacaron un melanoma gigante que le dejó una agujero en la pierna! Ahí empecé a preocuparme más, y empecé a verme las pecas y lunares en dermatología. A ponerme más crema o de mayor protección, y a asumir que mi piel estaba más sana con ese color blanco que la caracteriza. Y tengo suerte que, de momento, mi piel está sana. Aunque me hayan sacado algunas pecas, de momento no he tenido ninguna mala. Suerte la mía! Ahora no me olvido de ir cada año a verme todas las pecas, hay que prevenir!
Porque el hecho es que el sol es peligroso. Y el tema es que no es a corto plazo, no es algo que se haga visible al momento para que nos enteremos. Y eso lo hace difícil de tomar en cuenta. Parece que no pasa nada por no ponerse crema un día…o dos…y así se nos olvida. Pero no es solo quemarse lo que daña la piel. Hay que recordar que:
Pero personalmente, me ha costado mucho tiempo convertir en un hábito el ponerme protector solar todos los días, sea invierno o verano. Venirme a vivir a Chile, donde el sol quema muchísimo más, me ha hecho más consciente. Pero en invierno, hay días que aun se me olvida.
Pero como madre, esto hay que corregirlo para dar buen ejemplo. Recuerdo cuando una tarde de verano, con la más pequeña de las terremoto de unos 9 meses, estuvimos merendando al sol sobre las 6 y pico de la tarde…y un brazo se le puso rojo rojo de la exposición solar.
Y hace poco, en un cumpleaños con piscina, la mayor se puso crema, se baño, se vistió y justo antes de irnos quiso darse un baño. así que se dió un chapuzón (y no le puse crema) y salió a secarse. estuvo 10 minutos para secarse…y tuvo 3 semanas marcada en rojo la piel con la marca del bañador en la espalda. Por solo 10 minutos.
Eso me convenció y, aunque a veces me olvide de llevar la crema a todas partes, almenos hay rutinas que tenemos integradas:
Pero nos falta mucho por tener una buena conciencia y protección solar en todo momento. Y eso que es cada vez más fácil, con cremas de cada vez mejor calidad, y hasta con ropa con filtro uv!
Cremas solares
En el caso de las cremas, he aprendido a mirar que estén libres de parabenos y perfumes, que tenga FPS de 50+ porque es el que más tiempo dura, y que ojalá (sobretodo en niños pequeños) tengo filtro solar físico y no químico. Son esas que dejan la piel blanca. Hay montones de cremas, y yo reconozco que aunque siempre he sido fan de Nivea, muchas veces compro la marca que veo cuando lo necesito (si es para mi) y que para las niñas he buscado marcas para pieles delicadas, y de entre todas me quedo con Isdin Pediatrics, que recomendaban mis compañeras de Refugio de Crianza en este post.
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