Los hay escépticos, y luego estoy yo, que no me creo nada a no ser que me den fuentes fiables y hechos contrastados. Es verdad que estoy segura de que las plantas tienen un gran poder curativo y preventivo, y que son la mejor medicina. Todos sabemos que el jengibre o el eucalipto son muy eficazes en caso de resfriados; o que el ajo tiene propiedades antibióticas. Sin embargo, siempre dudo de los remedios curativos, sobre todo a los que se les da mucha publicidad.
Cuando el embarazo deseado no llega
El caso de la maca fue algo diferente. Mi madre sí que me había comentado alguna vez que era conocida por aumentar la fertilidad. Y como nunca me había hecho falta, no había prestado mucha atención. Cuando decidimos embarazarnos, dejamos que el destino decidiera cuándo sin agobiarnos. Cierto es que pensábamos que sería bastante inmediato, pero iban pasando los meses y la regla siempre venía con ellos.
Si llevas un tiempo intentando quedarte embarazada, probablemente sepas cómo es esperar cada mes a que no te llegue la menstruación. Después de la ovulación, deseas y deseas que ese sea el mes acertado. Vas contando los días y encontrando síntomas a la más mínima: notas los pechos más hinchados o sensibles, puedes sentirte más cansada o llegar a tener naúseas. Puede que realmente tengas esos síntomas aunque no estés embarazada. Y es que la mente tiene muchísimo dominio: puede llegar a crear un embarazo psicológico y a retrasar la regla aún cuando no estamos encinta.
Esperas y esperas, y al final siempre lo mismo: la regla. Empiezas a pensar si te pasará algo, si tu pareja será infertil o no podréis tener hijos. Te sientes triste y desesperanzada y te parece que el mes siguiente va a ser una eternidad otra vez. Esto nos pasó a nosotros durante 8 meses. Y ahora que lo pienso, es muy poco tiempo, sobre todo considerando que hay personas que tardan años en ver la rayita positiva en el predictor.
Nuestra experiencia con la maca
Pasados los 8 meses, mi chico quedó con unos amigos para ir de cena y uno de ellos, que es muy viajero, acababa de aterrizar de Perú. Con él, traía licor de maca y maca en polvo, a modo de souvenir para cada uno de los amigos. Y es que la maca tiene muchas propiedades indiscutibles, no solo fertilizantes. Así que durante una semana, estuvimos añadiendo maca a nuestros batidos de frutas mañaneros. Dos semanas después, el predictor lo confirmaba: estabamos embarazados. Y no de uno, sino de dos. Llamadle suerte, casualidad o efectividad real. Nosotros a día de hoy la recomendamos a todo el que quiere tener un hijo y quiere algo económico, sano y natural antes de probar métodos de reproducción asistida.
¿Qué es la maca?
La maca es una planta originaria de los Andes de Perú y crece en zonas de clima extremo. Es el único alimento en el mundo capaz de crecer y prosperar en semejante clima y altitud. Los peruanos nativos han utilizado la raíz de la maca como alimento y medicina durante más de 2000 años. La utilizan para promover la fertilidad, la resistencia, la energía, la vitalidad y la virilidad sexual.
Parece que sus propiedades para mejorar la fecundidad ya las conocían los conquistadores y que incluso comenzaron a exigir que se les pagara en maca en lugar de en oro.
Beneficios de la maca
Además de los dones que los nativos peruanos aseguran que tiene la maca, sus beneficios han sido estudiados y recogidos en publicaciones científicas. Aunque no dudo de sus propiedades, sí es cierto que hoy en día se suele explotar mucho los ”superalimentos” con el objetivo de vender y aumentar ingresos.
Hay quien dice que no hay suficientes estudios para asegurar que la maca mejore la fertilidad. También es verdad que consumir maca y tener resultados positivos es bastante más barato que comprar fármacos o someterse a fecundación artificial. ¿Os imagináis qué pasaría con todos esos negocios multimillonarios si una planta como ésta hiciera efecto y la conociera todo el mundo? Como siempre, yo informo, y tú decides
Cómo tomar la maca
Puedes encontrar la maca en Internet o en herbolarios. Está disponible en:

Apunta: una cucharada de avena, un plátano maduro, un dátil, leche vegetal, canela y una cucharada de maca.