Este plato requiere de preparación previa, sobre todo por los garbanzos el y bacalao.
En cuanto a los garbanzos, la noche anterior hay que ponerlos en agua templada con un puñado de sal. Deberán estar en remojo unas 12 horas.
Para desalar el bacalao habrá que tenerlo en agua fría, durante 24-30 horas, cambiando el agua cada 8 horas y siempre en la nevera.
Ya con todo listo, es el momento de ponerse manos a la obra. En una cacerola se añade un litro de agua y cuando esté tibia se añaden los garbanzos y se deja cocer. Mientras, en una sartén se echa aceite de oliva y se fríen los ajos y las rebanadas de pan. Se saca el pan y en el mortero se tritura y se reserva.
A continuación, cortamos la cebolla en juliana y se pocha en el aceite donde hemos frito el pan. Después se agrega el pimentón y se le da unas vueltas procurando que no se queme, y lo incorporamos a los garbanzos, junto al majado de pan frito y ajos que teníamos reservado. Cocemos hasta que los garbanzos estén tiernos (si es olla exprés 45 minutos y si es a fuego lento dos horas y media). Cuando estén tiernos se le añade el bacalao y las espinacas y se deja cocer una media hora más. El potaje se tiene que quedar con el caldo espeso. Se puede acompañar de huevo cocido troceado por encima del plato.
Este potaje está mejor de un día para otro. Así que si te pones a hacerlo hoy, mañana estará de toma pan y moja.
¡¡FELIZ SÁBADO!!!