La rehabilitación del suelo pélvico, mis primeras sesiones

Hace una semana comencé por fin mi tan ansiada rehabilitación del suelo pélvico, en la unidad específica para ello, dirigida por una fisioterapeuta especialista. Estoy que no me lo creo, 19 meses después de dar a luz por fin he conseguido llegar a este punto, ¡y por la Seguridad Social!. Como he contado antes, la rehabilitación no es reparatoria, mi patología de suelo pélvico no se soluciona con ella sino con intervención quirúrgica. Pero la rehabilitación me va a servir como tratamiento complementario a la cirugía y como re-educación de mi cuerpo para el mantenimiento del buen estado de mi suelo pélvico en el futuro. Es curioso cómo hasta que tu suelo pélvico se ve afectado, no te das cuenta de cuánto influye en tu vida y cómo la condiciona que no esté en buen estado. Cualquier movimiento y esfuerzo, por mínimo que sea, revierte directa o indirectamente sobre el suelo pélvico. Cuando está todo en orden no lo percibes así, pero en cuanto está tocado notas cómo hasta el mínimo esfuerzo se focaliza en esa zona, y se hace patente su vulnerabilidad. Re-educar el cuerpo, la base de la rehabilitación del suelo pélvico La primera sesión con la fisioterapeuta de para la rehabilitación del suelo pélvico consistió en una pequeña charla educativa. Así como no se puede empezar la casa por el tejado, no se puede comenzar una rehabilitación sin corregir las malas costumbres que inciden en la patología que sufres. Antes de hacer cualquier tipo de ejercicio es preciso saber qué movimientos, posturas y esfuerzos que realizamos habitualmente y casi de manera inconsciente afectan al buen estado del suelo pélvico. Lo que viene siendo la higiene postural, que consiste en prevenir posibles patologías musculoesqueléticas mediante una buena postura corporal. No hay que olvidar que la mayoría de estas dolencias provienen de una mala higiene postural, es decir, de adoptar posturas que fuerzan y tensionan tu musculatura, provocando malestar y dolor. Así que, como siempre llevo mi libretita y mi boli encima, tomé buena nota y estas fueron las principales indicaciones que me dio. Recomendaciones básicas para mantener una higiene postural beneficiosa para mi suelo pélvico No cruzar las piernas al sentarme, y sentarme manteniendo las rodillas ligeramente separadas. Cuando me siente, apoyar los pies en una superficie -un banco, por ejemplo- de unos 10 cm de altura, para descargar el peso de mi cuerpo de la zona pélvica. A la hora de ir al wc, utilizar un banco para apoyar los pies a una elevación de 10 cm, para facilitar la motilidad del intestino grueso. Confieso que esto ya lo hacía desde hace tiempo que no recuerdo dónde lo leí, me pareció lógico, lo probé y es realmente efectivo para “liberar” fácilmente.  A la hora de realizar tareas que me supongan permanecer de pie durante un tiempo prolongado, utilizar un banco de 5-7cm para todas para elevar una de las piernas, que iré alternando con la otra conforme vaya notando cansancio.  A la hora de hacer cualquier tipo de esfuerzo, focalizar dicho esfuerzo en los cuádriceps y no sobre el suelo pélvico. Esto se hace adelantando una de las piernas y basculando ligeramente la cadera hacia delante. Así todo el esfuerzo recae sobre las piernas y no sobre la pelvis. Tanto para hacer esfuerzos al agacharme como al elevarme (ponerme de puntillas, alcanzar algo que esté en alto y etc…). Utilizar un banco o escaleras para llegar a las alturas y así evitar realizar esfuerzos. No realizar ejercicios de impacto: sentadillas, abdominales, saltar, correr. A la hora de dormir  Permanecer boca arriba durante unos minutos, apoyando cabeza, cuello y zona escapular sobre una almohada de altura media y con un cojín cilíndrico de unos 20-30cm de diámetro bajo los muslos, de tal manera que las piernas queden flexionadas. El objetivo es descargar el peso del cuerpo, descargando y aliviando toda la tensión del día.  Para dormir de lado la cabeza debe ir alineada con el cuerpo para evitar forzar la musculatura del cuello. La escápula debe estar apoyada sobre la cama, para que el hombro no reciba todo el peso del cuerpo.  A la hora de levantarme por la mañana, mover el cuerpo antes de incorporarme, levantarme de lado, despacio y permanecer sentada unos minutos antes de levantarme completamente.   Para la incontinencia urinaria Educar la vejiga de tal manera que si necesito ir frecuentemente a hacer pis, intentar aguantar más. Y a la vez, no estar más de 3 horas sin vaciar la vejiga, para evitar que se llene en exceso y rebose la orina al realizar el mínimo esfuerzo o movimiento. Se trata de que si hay necesidad de orinar con mucha frencuencia, intentar espaciar las micciones poco a poco , sin forzar, cada día unos minutos más. Por el contrario, si paso más de 3 horas sin orinar, aumentar la frecuencia de las micciones e intentar no llegar a esas 3 horas sin vaciar la vejiga. Ejercicios físicos para fortalecer el suelo pélvico Me ha enseñado un par de ejercicios para realizar en casa en unas 5 repeticiones, tres veces al día, y así complementar los realizados durante las sesiones de rehabilitación. El primero consiste en intentar cerrar el ano ligeramente, sin apretar en exceso y sin esfuerzo, sin comprometer los glúteos para ello. Este ejercicio debo hacerlo en el momento de realizar algún tipo de esfuerzo físico como estornudar, toser o levantar peso para que contener el esfuerzo sobre la musculatura del suelo pélvico. El segundo es algo más elaborado, como intentando subir una bola desde la vagina hacia adentro. Este ejercicio es más elaborado y requiere de algo más de concentración, pues hay que hacer respiraciones diafragmáticas, para que trabajen os músculos pélvicos, y no abdominales o gluteos. Te cuento esto para que te hagas una idea de los ejercicios que me va enseñando la fisiterapeuta y te hagas una idea de lo que es la rehabilitación del suelo pélvico. Pero yo soy la paciente, no la experta, por lo que si te planteas realizarlos, por favor, habla antes con un profesional. […]

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