Lecciones de vida de una bebé a 40º a la sombra

maramoto
Si hay una cosa que he comprobado en los últimos 20 meses es que nuestros bebés nos dan muchas lecciones de vida. A través de ellos aprendemos a valorar lo realmente importante, a ser más conscientes, a estar más despiertos y más receptivos a los estímulos. Su permanente deseo de aprender, su energía inagotable y la sencillez con la que sortean las piedras que se encuentran en el camino (sus pequeños-grandes quebraderos de cabeza diarios) conforman un catálogo de lecciones vitales diarias de las que los padres tenemos mucho que aprender.

Todo este rollo del primer párrafo viene a cuenta porque la semana pasada, en plena ola de calor madrileña, con el asfalto hirviendo bajo nuestros pies y el piso (no tenemos aire acondicionado) convertido en una sauna seca que no bajaba de los 33 grados, Maramoto nos dio dos grandes lecciones de vida.

La primera lección me la dio a mí, que me paso todo el verano quejándome del calor. Os voy a ser sinceros, desde que vivo en Madrid, no tengo aire acondicionado y la playa de Valencia me queda a casi 400 kilómetros, no soporto el verano. Sí, ya sé lo de los días largos, las vacaciones, las piscinas ?que no tolero en demasía- y todo eso. Muy bonito. Pero no puedo. Me supera el calor, esa sensación de vivir dentro de un piso que parece un invernadero, de pasarte el día huyendo en busca de una sombra. En fin, que me vuelvo insoportablemente quejicoso. Más que de costumbre (Y me alegra saber que no soy el único).

Mara también es muy calurosa (en eso ha salido a su papá en prácticas), pero la diferencia es que ella busca soluciones a sus problemas. Cuando quieres darte cuenta, por ejemplo, ella ya se ha tirado una botella de agua encima. Tan fresquita. Y si salimos a la calle y al aire nos quema la piel, no hay problema. Con Madrid abrasándose a 40º, Maramoto decidió que lo mejor que podía hacer era acercarse a la fuente del parque y ponerse a remojo a base de tirarse cubos de agua encima. Lástima que haya llegado un poco tarde para la campaña Ice Bucket Challenge?

La segunda lección nos la dio a papá y a mamá. Una vez remojada, le quitamos el vestido que llevaba puesto. Y así, como la mamá jefa la trajo al mundo y con el pañal como único añadido, empezó a pasear por la calle camino a casa. Tan campante tras su refrescante ducha en la fuente de un parque. No vayáis a extraer de estas líneas que la segunda lección que nos dio Maramoto es una oda al nudismo, no.

La lección magistral que nos dejó esa tarde es que hay que tener seguridad en uno mismo y hacer las cosas que nos hacen sentir bien sin pensar en el que dirán. O lo que es lo mismo y parafraseando a Bill Murray en Lost in Translation (una de mis películas favoritas): "Cuanto más sabes quién eres y lo que quieres, menos te afectan las cosas".

No dejes de darnos lecciones, Maramoto.

PD: Bonus Track con el vídeo de la ducha en la fuente



Así ha decidido Mara combatir el calor en el parque.

Un vídeo publicado por Un Papá en Prácticas (@acordellatm) el