Hay dos librerías infantiles en Madrid que son dos pequeñas maravillas. En realidad estoy segura de que hay muchas más, pero por ahora, sólo hemos descubierto estas dos. Porque tiendas de libros hay muchas, muchísimas, pero las librerías de verdad se distinguen porque al frente siempre hay un librero, alguien que disfruta leyendo, que conoce las historias que recomienda, que a montado su negocio por vocación y que cumple su sueño de vender libros bonitos a pesar de la rentabilidad.
También se caracterizan porque no son muy grandes y porque además de las novedades mantienen un "fondo de catálogo" con títulos de toda la vida. Porque le dan importancia a las ilustraciones y porque saben el valor de una buena historia. Cuando topas con un librero de verdad, da gusto escucharles, y son los mejores (las mejores casi siempre) en conseguir que los niños se interesen en una historia. Son capaces de enseñarles trucos para saber si comprar un cuento: "lees el título, la contra portada, empiezas la primera página y si necesitas de verdad seguir leyendo, ese es tu libro".
Una de estas librerías es Atticus Finch en Malasaña y la otra La mar de letras cerca de Ópera. Las dos son pequeñas y acogedoras, y en las dos, si te dejas aconsejar saldrás con un buen par de recomendaciones. Una de esas últimas fue esta historia que nos resumieron como "un Autoestopista galáctico para niños" :-).