De ninguna manera, me dijo Montse. No quiero que todo el mundo acabe riéndose de él.
Pero ¿no crees que ya va siendo hora que rompamos con ese tipo de estereotipos?, le respondí yo.
Que los rompa otro, pero mi hijo no va a hacer ballet.
Sus duras palabras me entristecían.
Hacía mucho tiempo que conocía a Montse y me dolía ver que se aferrase a valores tan equivocados como estos.
No quiero que Oriol tenga que luchar constantemente para demostrarle al mundo que su afición por la danza es solo eso, una afición.
Sabía que me sería difícil abordar el tema.
Que, si no se tratase de su hijo, posiblemente no le importaría.
Pero, en este caso, le caía demasiado cerca de casa.
Y fue entonces, cuando se me ocurrió.
Esta misma historia se había repetido hacía ya 20 años.
En el poblado minero de Durham, en el Reino Unido de Margaret Thatcher.
En este caso, el pequeño se llamaba Billy, y como Oriol, lo único que quería hacer era bailar.
El entorno no se lo ponía fácil.
Su padre, minero y piquete en las huelgas que se oponían al sistema, le apuntó a clases de boxeo.
Pero a la primera que pudo, Billy colgó los guantes y se unió a las clases de ballet que también se impartían en el gimnasio.
Eduardo es un hombre creado artificialmente.
Pero, Eduardo es un hombre incompleto.
Su creador muere antes de poder incorporarle las manos finales a su diseño y el pobre Edward, en lugar de manos ¡tiene tijeras!
¿Te imaginas las dificultades que eso le comporta?
¿La discriminación que sufre?
¿El distanciamiento por parte de los que le rodean?
En esta tierna película, especialmente recomendada si tu niño/a es muy tímido, el pequeño/a descubre valores tan importantes como el respeto a los demás, el amor por la diversidad, el valor de la tolerancia, la compasión y el cariño.
Un encanto de película que, al igual que Billy Elliot, introduce al niño/a al tema de los estereotipos…
Los prejuicios…
Los valores preconcebidos.
Le enseña cómo estos condicionan nuestras acciones y limitan las oportunidades que tenemos de vivir nuestra vida con alegría y con ganas de conseguir nuestros sueños.
Para los niño/as que no saben relacionarse con otros, Babe les habla de valores tan fundamentales como el respeto, la solidaridad, la amabilidad, y la justicia social.
Miguel es un niño mejicano de 12 años con un único sueño: convertirse en músico, como su ídolo, Ernesto de la Cruz.
Para ello, Miguel inicia un viaje lleno de obstáculos que además le lleva a desvelar la verdad que se esconde detrás de su familia.
Miguel aprende lo importante que es confiar en sí mismo.
Tener tesón por alcanzar un sueño.
Ser honesto con uno mismo y con los demás.
Y respetar cualquier tipo de vida, sobre todo los miembros de nuestra familia y nuestro círculo social.
Trevor se ha criado con una madre desequilibrada e irresponsable.
En su escuela en los suburbios de Los Ángeles domina la ley del más fuerte.
Una tarea para su clase de ciencias sociales le lleva a descubrir que sus acciones y que puede tener un impacto muy importante en mucha gente.
¿En qué consiste la tarea?
En hacer favores a los demás de manera desinteresada.
Tarea que se convierte en una cadena de favores, altruismo y generosidad.
Cadena de Favores le transmitirá valores como el amor, el respeto, la empatía y el impacto de nuestras acciones.
No hace falta que te la presente.
Y puede que a tu adolescente hoy le parezca un poco dramática y algo anticuada, pero te garantizo que más de una lágrima le va a caer con esta increíble historia de amistad entre un nuevo y revolucionario profesor y sus alumnos.
El club de los poetas muertos nos recuerda lo importante que es luchar por aquello que nos hace ser felices y de vivir intensamente la vida.
Si las usamos inteligentemente, el cine y la TV pueden ser herramientas valiosísimas para guiar a nuestro/as hijo/as y alumno/as.
Si te gustaría sentirte apoyado/a e informado/a en tu labor como educador/a…
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En Barcelona, días 10, 11 y 12 de julio o Madrid lis dís 27,28 y 29 de septiembre, se trata de una certificación presencial de tres días basada en el trabajo de las expertas estadounidenses en comunicación entre adultos y niños, Adele Faber y Elaine Mazlish.
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¡Hasta pronto!