Ahora que el calor aprieta, el melón y la sandía son dos imprescindibles de cualquier nevera. Y es que, tomando los bien fríos, calma en la sed de la forma más sana y natural; no en vano, contienen hasta un 94% de agua y muy pocas calorías: 31 y 19 calorías respectivamente por cada 100 gramos de parte comestible.
Por eso, si estás a régimen y padeces ataques de hambre de vez en cuando, en ellos tienes a tus mejores aliados. Pero sin abusar, porque también pueden ocasionarte algún que otro trastorno intestinal.

El melón y la sandía, al igual que otras frutas de color verde o anaranjado, actúan en nuestro organismo como poderosos antioxidantes.
Pero, por si todo esto fuera poco, están repletos de vitaminas y minerales. Tanto la gama de amarillos del melón como el rojo de la sandía denotan su alto contenido en carotenos, una sustancia que el organismo transforma en la imprescindible vitamina A cuando la necesita.
También son dos frutas muy ricas de vitamina C, que favorece la acción del sistema inmunitario, elevando el estado de ánimo y mejorando la concentración cuando más lo necesitamos. En cuanto a los nutrientes, el melón contiene más que la sandía, por lo que se aprovecharán mejor todos sus beneficios si se toma solo.
Y no solo apagan la sed. El melón y la sandía tienen también un efecto revitalizante, que tú puedes potenciar tomándolos combinados con otras frutas y verduras. Dos buenas ideas, más efectivas que cualquier bebida isotónica, son melón con pepino y sandía con fresas.

¿Quieres saber si los melones y sandías están en su punto sin tener que darle la lata al frutero?
Ambos frutos, melón y sandía, se conservan en la parte inferior de la nevera hasta una semana sin abrir. Una vez empezados se deben guardar en el mismo sitio cubiertos con un film transparente y sin retirar las pepitas para que estén jugosos.
Si al abrirlos observas que no están todavía en su punto, envuélvelos en una bolsa de papel y guárdalos en un lugar templado y oscuro hasta que maduren. ¡Pero no te olvides de ellos porque se pasan rápido!
Melones dulces como la miel, de pulpa blanca o anaranjada; sandías con o sin pepitas, de carne roja y también amarilla. Hay muchas variedades, pero estas son las más frecuentes en las tiendas y mercados de nuestro país.
Puedes ver el post Melón y sandía: ligeros y ¡repletos de antioxidantes! en la web de BABYCOCINA.