Llevamos ya unas semanas en que la silla de paseo, o silleta como decimos aquí, apenas sale del maletero del coche. Ha pasado un tiempo en el que apenas notamos su ausencia, más allá de que la casa está más vacía y ordenada sin ella. Claramente ha llegado el momento de plegarla y guardarla, porque apenas la usamos, a no ser que nos vayamos a pasar el día fuera. Es curioso, pero después de más de dos años me siento un poco rara por salir sin la silla ligera a la calle, como desnuda. Es extraño eso de llevar sólo un bolso y de no poder contar con espacio extra para hacer la compra o meter los juguetes que llevamos al parque.
Tras más de un año de uso y antes de darle carpetazo (sin duda aguantará a siguientes generaciones) me pregunto si realmente salió rentable nuestra inversión. ¿Merece la pena invertir en una buena silla de paseo o tirar de una más sencilla durante los primeros meses? Mi respuesta es que sí merece la pena la inversión.
¿Quién lleva a quién? Si sólo sirve de juguete, ya es hora de jubilarla.
Hemos usado muchísimo la nuestra, la hemos devorado y arrastrado por todos los rincones. Así que sí, sólo si es práctica, cómoda, trotera y prácticamente irrompible, con buena capacidad y sobre todo, muy reclinable. Nosotros optamos por la Peg Perego Booklet y no ha podido salirnos más buena. En colaboración con sillasdepaseo.es, cuento qué hizo que nos decantáramos por una silla así.
Por todas estas razones, sí, volvería a invertir en una silla de paseo, se use el tiempo que se use. Porque hay bebés que se cambian de la silla del trío a la silla ligera alrededor del año, otros que lo hacen antes y algunos, nunca, dependiendo del modelo del carro:
– Si el trío no te salió bueno o el capazo no es muy grande y no se puede adaptar a silla, está claro: hay que pensar en pasar a una de paseo.
– Si la silla del trío es buena, como un trío de Perego (en.pegperego.com), se puede estirar un poco más su uso, ya que el niño siempre va a ir más alto y más cómodo que en la ligera (también llamada de segunda edad), que en principio está pensada para niños algo más mayores.
– Ahora bien, con sillas de alta calidad puede no ser necesario hacerse con una ligera, a no ser por problemas de espacio y de plegado. La estructura de los tríos está formada por dos piezas separadas (para poder encajar el grupo cero, el capazo y la silla) y al final, terminan ocupando más hueco en los maleteros (además de ser algo más pesadas). Desengañémonos, realmente el principal motivo por el que se termina pasando a la segunda silla de paseo es que los padres nos cansamos de plegarla para meterla en el maletero: dos piezas siempre resultan más incómodas de manejar que una.
¿Cuándo cambiasteis a la de paseo y en qué momento la jubilasteis definitivamente?
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