¡Muy buenas, grupo! ¿Cómo lo estáis llevando? ¡Espero que lo mejor posible! Muchos educadores infantiles me habéis preguntado cómo integrar el Método Montessori en un aula de infantil. Pues bien, aunque no soy una experta, he estado leyendo un montón sobre el tema y consultando a guías montessori para poder recoger unos consejos básicos para poder aplicar el método en vuestras aulas. ¿Os animáis a seguir leyendo?
Si no conocéis muy bien el Método Montessori, hace unas semanas escribí una entrada introductoria sobre el método. Así que si os interesa, podéis pinchar aquí y leer el post para que entréis en materia. Y ahora sí que sí… ¡vamos a por esos consejos!
Desde mi punto de vista esto es uno de los puntos más importantes. Si queréis empezar a integrar el Método Montessori en vuestras aulas tenéis que formaros adecuadamente. Hay cursos y másteres homologados a los que podéis acceder. Sin embargo, probablemente esta formación la debáis pagar vosotros. Siempre podéis hablar con la dirección de la escuela para ver si os puede ayudar. En este enlace podéis consultar los cursos sobre Montessori.
Creo que os lo podéis imaginar, pero para tener un aula montessori (aunque sea básica en un principio) hay que tener un presupuesto un tanto elevado para comprar los materiales y el mobiliario correcto, que desgraciadamente, no es nada barato (aunque sí de muy buena calidad). No os aventuréis a comprar cosas sin más. Os recomiendo que echéis un vistazo a esta página, y a algunas más que he dejado a lo largo de esta entrada.
¿Qué quiero decir con esto? El Método Montessori se aleja de la escuela tradicional. El método tradicional se basa (en muchas ocasiones) en la transmisión de conocimientos, actividades guiadas por los educadores, programaciones didácticas y en el niño como simple receptor de esos conocimientos. De esta manera, con el Método Montessori los educadores desarrollan el rol de acompañantes y guías de los niños.
Como os comentaba en el anterior punto, en el Método Montessori los niños son protagonistas y constructores de su propio aprendizaje. Aprenden desde la experiencia, el interés y desde el descubrimiento. Así, los peques pasan a ser activos en su día a día dentro de la escuela. De esta manera, se respeta siempre el ritmo natural de aprendizaje de todos los niños sin presionarles ni agobiarles en ningún momento.
El espacio y el ambiente del aula es muy muy importante para integrar el método. Las aulas Montessori son amplias, luminosas, ordenadas y evitando siempre la sobreestimulación. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que no se recomienda tener una clase cargada de pancartas, dibujos y murales. Hay que intentar conseguir un ambiente más cálido y seguro para los niños.
También tenéis que adaptar el aula para los peques. Todos los materiales que ellos puedan utilizar para su aprendizaje y para su interés deben estar a su alcance. De esta manera, estaréis fomentando muchísimo su autonomía, iniciativa y el aprender haciendo. Otro aspecto muy importante es que las aulas Montessori se dividen en áreas (un concepto bastante parecido a los rincones):
Los castigos implican que los niños obedezcan y aprendan las cosas por sumisión, miedo o rechazo. Tampoco tiene ningún sentido incentivar el aprendizaje de los peques con premios materiales. Lo que busca el Método Montessori es que los niños aprendan y descubran por placer, gusto e iniciativa propia. De esta manera, se estaría dando un proceso de enseñanza-aprendizaje adecuado y correcto.
¿Qué os han parecido los consejos básicos para integrar el Método Montessori en un aula de infantil tradicional? Si sois educadores y ya lo habéis hecho, me encantará saber cómo os fue en el proceso y vuestros resultados.
¡Nos vemos en la próxima entrada!