Porque mis pensamientos o reflexiones no se quedan completos hasta que no se los cuento.
Porque mis miedos o preocupaciones no cesan hasta que las comparto con él.
Porque sus opiniones y consejos consiguen calmarme, casi siempre.
Y si no lo logran, siempre podrá darme una valeriana (que para eso es el boticario)
Porque aunque no siempre le haga caso, sus palabras se graban en mi cabeza.
Y porque tiene la capacidad de regalar este “Súper poder” a todo aquel que lo necesita…
Hoy no puede sino regalarle estas palabras a Mi Sabio de Confianza.
¡Gracias Papá!
Y la mayor suerte es que ellos también puedan disfrutarte.