No hace muchos días regresaba Salvados a la parrilla televisiva con un tema duro y polémico. Volvían con un tema enquistado en nuestra sociedad: el machismo y sus consecuencias (enlace). No nos engañemos, por mucho que lo intentemos esconder o sepamos que nosotros ‘no somos así’, hay algo que no funciona como es debido si se siguen produciendo agresiones de carácter machista.
El programa buscaba remover conciencias y poner de manifiesto que nuestra sociedad tiene un problema. Un problema serio. Un problema al que no se le ve una solución cercana.
Decir a alguien que es machista es ofensivo, es prácticamente un insulto. La mayoría de la sociedad tiene claro que, de una manera u otra, esas situaciones no se deben permitir y mucha gente lucha por cambiar las cosas. Hoy en día, tanto hombres como mujeres, se escandalizan cuando una mujer sufre violencia de género o cuando una mujer es discriminada en su trabajo ante determinados abusos. Sin embargo, hay algunas cosas que pasan desapercibidas, y es en lo que me voy a centrar en este post. Se trata de algo que todos -sin prácticamente excepción de ninguna clase- decimos o hacemos: los micromachismos. Os dejo algunos ejemplos:
Qué guapa te ha puesto tu madre
Corres como una niña
Pegas como una niña
Lloras como una niña
Cambiadores de bebés en baños de mujeres
"Hijo/sobrino/nieto, te voy a comprar un balón. Hija/sobrina/nieta, a ti unos patines"
Ir a comprar ropa de niños y la persona que atiende dirigirse exclusivamente a la mujer.
Muñecas para niñas, coches para niños
Cerveza sin alcohol para ella, Doble Malta para él... cuando es al revés.
Un ejemplo muy ilustrativo es el siguiente vídeo, en el que se enumeran 48 frases o comentarios que va a escuchar -muy posiblemente- una mujer normal a lo largo de su vida...
El periódico digital ElDiario.es tiene una sección dedicada a este tema (enlace). En ella tienen un vídeo en el que escenifican varias situaciones cotidianas de una manera un tanto especial: