En este último año me he convertido en una experta en cuidar y desenredar melenas, porque me he encontrado con tres criaturas y pelo para dar y regalar. Yo he sido siempre madre de llevar a mis hijos con el pelo corto, y a mi niña con la media melena justita para poder recogerla en una coleta. Me parecía lo más cómodo y práctico en todos los sentidos, sobre todo a la hora de no perder tiempo en el baño y a la hora de peinar. Pero estos últimos meses, con tanto ir y venir de España a Escocia, el traslado indefinido y no encontrar peluquería de confianza, las tres cabezas de mis criaturas han alcanzado unas melenas que nunca habían tenido. El pelo largo no entiende de género Cuando se habla de pelo largo se suele generalizar erróneamente en las niñas. Pero el pelo largo no es exclusivo del género femenino, faltaría más, y es de lo más normal que los niños lleven el pelo largo en mayor o menor medida. Y el pelo de los niños requiere los mismos cuidados que el de las niñas, al menos mis criaturas, así que yo no haré distinción por género porque no ha lugar. Mi mayor está también en esa etapa de definirse y decidir sobre su cuerpo, su estilo y su manera de ser o hacer. Y entre esas decisiones estuvo la de no cortare el pelo y dejárselo largo porque, según él, era su nuevo estilo. Pues nada que objetar, el largo de el pelo no es cuestión a discutir en nuestra familia. Mi pequeño no es que lo haya decidido él, lógicamente. Pero conforme le ha ido creciendo me ha gustado tanto cómo se iba desarrollando su melena que cortarle el pelo me parecía un sacrilegio. Tiene un pelo tan bonito y está tan guapo que ni se me ocurre cortárselo. Mi hija pasó por peluquería la última vez, si no recuerdo mal, en junio del año pasado, para cortarse un poco el pelo justo antes de la graduación de infantil. Siempre suelo cortarle el pelo cuando comienza el verano, por eso de ir más cómoda, fresquita, y sanear el pelo de todo el invierno. El tiempo, los viajes, la mudanza han ido pasando, y me he encontrado de repente con que tiene una melenaza preciosa que no se quiere cortar. Va necesitando un saneado, sí, pero habida cuenta de la poca confianza que me ofrecen las peluquerías de por aquí, preferimos esperar a volver a España en Navidad y que sea su peluquera quien le deje la melena perfecta. Así que me he encontrado en la situación de peinar y desenredar tres melenas, cada una con sus cosas. Mis criaturas tienen pelazo, eso hay que decirlo, en cuanto a calidad y cantidad, pero también adolecen de mi mismo problema: un cuero cabelludo sensible hasta el extremo que hacen que un leve tironcillo al peinarlos se equipare a una tortura medieval. Y si hablamos de peinar, ya no digo pasar la liendrera para eliminar o prevenir los puñeteros piojos, con esas cerdas tan duras y pegadas. De hecho, la historia de la melena de mi mayor finalizó con la invasión piojil de este verano, y no por los piojos en sí sino por el suplicio del momento liendrera. He ahí donde sucumbí a ir a una peluquería desconocida porque mi mayor ya no quería sufrir más, y donde me convencí de que nada como nuestra peluquera de confianza. Vamos, me dejó al niño que solo faltaba ponerle un pijama de rayas al pobre. Ay, qué horror de corte de pelo, menos mal que al crecerle se fue disimulando. La cuestión es que, con tanta melena, he tenido que probar un poco de todo para lograr desenredar pelo sin dramas. Aunque es algo que llevo haciendo desde que a mi niña pasó de pelo de bebé a pelo de niña, siempre se le ha enredado muchísimo a pesar de llevarlo relativamente corto – no más de media melena por encima del hombro – y el momento peinado se nos hacía difícil. Mis trucos de madre para cuidar y desenredar melenas Cuando mi niña era aún bebé comenzó a crecerle el pelo y se le enredaba en la zona típica de fricción contra la silla de paseo, la cama o allí donde se recostara. Fue cuando empecé a preocuparme por intentar cuidar su pelo y evitar que lo pasara mal al peinarla, aunque los cuidados han ido aumentando a medida que ella a crecido, y su pelo también. Estos son los cuidados que seguimos habitualmente para cuidar el pelo de mis criaturas sin sufrimiento: Lavarlo con menos frecuencia. El historial de piel atópica de mis tres criaturas nos llevó ya hace tiempo a espaciar los baños para evitar brotes, irritaciones y piel seca. Lavar el pelo con menos frecuencia también ayuda a tener que pasar menos por el momento del desenredado, puesto que el lavado, sobre todo si enjuagas mucho el pelo, provoca más enredos y suelen ser más complicados (y dolorosos) de manejar. Usar crema suavizante y desenredar el pelo en el aclarado. Es algo a lo que me resistía porque hay muy poco producto infantil específico y los que probé no me dieron buen resultado. Aplico un poco de la misma crema suavizante que uso para mi, menos cantidad de la que yo me echaría, lo suficiente para desenredar las partes complicadas. Dejo que actúe el tiempo que se lavan y aclaran el cuerpo, aclaro bien con agua abundante para dejar la menor cantidad de residuo en el pelo y siempre, siempre, desenredo el pelo con un cepillo mientras aclaro la crema suavizante, porque he visto que de esta manera casi no se enteran y al salir de la ducha prácticamente no tenemos que desenredar al peinar el pelo mojado. Desenredar el pelo mojado. Cuando salen de la ducha y se secan siempre, siempre, desenredamos el pelo, porque una vez está seco es más […]