
Los niños y teléfonos móviles, que difícil situación se plantea para los padres y madres de hoy. Una combinación peligrosa si no se utiliza adecuadamente, ya que están en un momento en el que las adicciones pueden comenzar a hacer de las suyas.
Las estadísticas nos dicen que los regalos por excelencia en comuniones y Reyes Magos son los móviles, por eso es importante saber cuales son los más adecuados para ese primer contacto con la tecnología, aunque estamos de acuerdo con las recomendaciones de Catalina Fuster, nunca antes de los 12 o 13 años.
Difícil respuesta que precisa conocer algunos de detalles, porque no todos los niños son iguales, aunque hay que tener en cuenta que cualquier teléfono que se deje en manos de un menor, antes de los 12 o 13 años, y que se pueda usar para algo más que llamar, es un instrumento de riesgo que requiere mecanismos de control.

En general, los niños y los teléfonos móviles no son un buen binomio si no esta supervisado.
Cuando nos piden un teléfono para usar Whatsapp con sus compañeros, o para intercambiar fotos y publicar en Facebook, entran en un universo sin control y con múltiples peligros: juegos con chats en el que personas de todo tipo (con intenciones diversas) pueden ponerse en contacto con otros, sean mayores o niños; juegos que pretenden que se esté conectado todo el tiempo y que se compartan los resultados obtenidos.
Los teléfonos llevan localizador GPS, que permite saber dónde estaba alguien hace 2 horas o hace 10 minutos. Y esta información sirve para lo bueno y para lo malo.
El tiempo de uso de los móviles tiene que ser limitado, pactado y respetado, y no siempre ofrecer el móvil como recompensa. Vamos a enseñarles que tiene diferentes usos, también para el estudio, porque es una herramienta.
Imprescindible que haya control y vigilancia sobre conversaciones y contenidos que hay en el dispositivo y que ellos sepan que lo vamos a mirar, hasta que consideremos que sea necesario hacerlo, porque entra dentro de las responsabilidades parentales.
Padres y madres actuales nos enteramos a medias, algunos más que otros, aunque disponemos de herramientas de control parental que podemos utilizar para ese fin.
Hemos visto padres y madres que dicen: claro, pero si todos los niños de su edad en el colegio ya tienen un móvil, ¿Cómo luchamos contra la tendencia?
Muy sencillo, hablando y explicando claramente los pros y contras del uso de los móviles, la responsabilidad que ello requiere y que llegará la edad más adecuada para que pueda utilizarlo, siempre supervisado.
No se trata de prohibir ni limitar para cortar de cuajo los riesgos, se trata de informarse e informarles a ellos para ser conscientes de lo que comparten y con quién.
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