Esa frase que todos hemos dicho en algún momento y que hemos oído a nuestros hijos, una frase sin importancia. O al menos eso es lo que era. Y digo era porque hoy he visto un enlace de una noticia que decía así No aguanto ir al colegio . Todavía sigo impactada. Según leía se me llenaban los ojos de agua sin poder dejar de pensar ¿cómo puede ser que pasen cosas así? ¿qué estaría pasando ese pobre niño para llegar a ese punto? ¿en qué mundo vivimos que un niño de 11 añinos llega al punto de quitarse la vida para no ir al colegio?
Es inadmisible que en pleno siglo XXI pasen estas cosas sin que nadie haga nada por evitarlo, porque se puede y se debe evitar. Y en nuestras manos está que así sea. Debemos educar a nuestros hijos para que sean valientes y denuncien las conductas de acoso en el colegio, sean contra ellos o contra otros, vengan de donde vengan. Debemos educarles en el respeto a los demás.
Como padres debemos estar muy atentos a nuestros hijos, y cualquier cambio en su actitud, cualquier pequeño síntoma nos debe poner alerta. Es preferible que nuestros hijos nos consideren unos pelmas, jo mamá que plasta eres, cuántas veces lo habré oído.
Está muy bien pedir a los políticos que hagan políticas sociales para la conciliación, para apoyar a las mujeres maltratadas y a sus hijos, pero ¿y los niños acosados en el colegio? ¿por qué nadie se acuerda de ellos? ¿cuántos más han de pasar por ello hasta que tomemos conciencia?
Hace más de dos años aquí nos estremecimos ante un hecho similar, hablé de ello aquí. ¿Por qué seguimos igual? ¿Por qué no se toman medidas que eviten que haya niños que estén sufriendo lo que no puedo llegar a imaginar?