Empatía sin absorber: cómo apoyar a tus hijos sin perder la calma

No te enganches a las emociones de tus hijos/as. Empatiza, conecta, hazles espacio, pero NO te hagas sus emociones tuyas. Si está en plena rabieta, no te enfades tú. Era su emoción, no la tuya. Si está triste, no te hagas tuya su tristeza. Si tiene miedo, no entres tú en modo miedo porque entonces no le vas acompañar como necesita. Manténte conectado/a pero en tu centro, empatizando pero no resonando en la misma frecuencia de su emoción. Te necesita así: en conexión pero no revuelto en sus emociones. La línea es fina, lo sé, por eso toca practicar mucho. Pero no te preocupes porque te dará muchas ocasiones de practicar. Inténtalo.