…O: “la importancia de hacer algo con las manos”.
Ayer por la tarde vine de hacer algo insignificantemente grande. He colaborado a crear vida, de nuevo. No de la uterina, claro… De la otra, más bien… De la terrenal. O terruñal, podría decirse. Literalmente.
Ayer nos juntamos un par de papis (y un abuelo, el que sabía, el que partía el bacalao.., no como nosotros, par de urbanitas atragapanaos…), en el parquecillo de la escuela infantil de nuestros lechones, con la idea de echar una mano en uno de los proyectos que el centro quiere arrancar, y se trata ni más ni menos de… ¡Crear un huerto en el patio de la escuela! Y claro, pues nos han enmarronado amablemente a los papis que han pillado por banda, entre ellos, aquí el Menda, para darle candela a la azada y empezar a preparar aquello. Hay infinidad de coles que tienen huertos, claro, pero… ¿Guarderías de barrio? No conozco ninguna, la verdad. (Ahora es cuando me decís que en todas vuestras guardes hay huerto, claro, y me dejáis como el culo fatal…)
Y he de decir que la idea me parece COJONUDA MACANUDA. Los enanos se encargarán de plantar, de regar, de cuidar, vigilar y sí, llegado el momento, recoger las primeras cosechas, claro. Empezarán desde mañana, con semillas de plantas aromáticas, y de ahí, ¡a conquistar el mundo! (El tema de qué hacer con lo que se saque, la verdad es que no ha salido a colación, ahora que lo pienso… Hmmmm… ¡Jajaja!) Pero bueno, eso es ya lo de menos. Molaría mucho que se pudieran comer allí mismo lo que crezca, pero al tener contratado un servicio de cáterin para el papeo, no sé yo si eso va a resultar. Supongo que se irá repartiendo entre las familias y el personal, digo yo…
En el fondo, vale que es una anécdota y un experimento, porque el terruño es ciertamente enano; ¡nahhh…! Medio metro cuadrado de mierda de nada, como aquel que dice, ¿sabes…? Que ni para bailar un chotis agarrao entre anoréxicos, da… Y a saber qué acaba saliendo realmente ahí, que esa es otra… Pero el punto de partida, es estupendo. Podría hacer una lista interminable de cosas positivas, valores y demás, que le veo al asunto. Y una de las que me entusiasman de verdad, es el hecho de que es algo para hacer CON LAS MANOS.
La sensación de CREAR algo, de manipularlo con tus propias manos (cavar, preparar la tierra y acondicionarla para crear un huerto, que es un espacio de vida, en definitiva, un jardín… Algo que te conecta de alguna forma con nuestra parte más natural, más ancestral, como es este caso), si la interiorizas, es una pasada. Recuerda cuando tejiste aquel jersey… Recuerda cuando hiciste tu primer bizcocho… Recuerda cuando escribiste tu primer relato… Recuerda cuando compusiste y tocaste tu primer temazo… Recuerda aquel cuadro que pintaste… Recuerda cuando levantaste tú solito aquellos muros, que luego habrían de ser tu hogar… (vale, eso ya es de nivel Master and Comander…) Y yo quiero que mi pequeña empiece a sentir eso también, que ella es capaz de CREAR cosas con sus manitas diminutas. Porque ella puede. Porque CREAR cosas, en esencia, posiblemente sea la habilidad y capacidad más buena, gratificante, hermosa y útil que posea el ser humano.
¿Recuerdas aquella escena, también, de la segunda parte de Regreso al Futuro, en la que el amigo McFly entra en el Café de los 80, sonando de fondo el Beat It de Big Michael, en aquel futuro suyo, y hay una maquinita de videjuegos, y mientras Marty se flipa, aquellos chavales la repudian al momento de enterarse de que a aquello había que jugar USANDO LAS MANOS?


