Una visión o audición incorrecta puede llevar a tu pequeño a problemas de aprendizaje. Detectar problemas a tiempo le beneficiará en su rendimiento académico. ¡No lo dudes! Si percibes que tu hijo presenta alguna dificultad en la visión, ¡llévalo al oculista!
Se estima que alrededor del 30% de la población infantil española tiene problemas visuales. Y una buena visión es fundamental para el desarrollo de los niños. Sobre todo, para poner en marcha sus aptitudes.
Así, la incapacidad visual de uno o de los dos ojos puede tener una gran influencia en el desarrollo de los pequeños. Unas gafas recetadas a tiempo les puede abrir un mundo de posibilidades que hasta entonces no podían percibir en todo su esplendor. Desde los juegos hasta el aprendizaje académico, ya sea dentro o fuera de un aula, como es el caso, por ejemplo, de los niños homeschoolers.
Por ello es tan importante que tengas en cuenta los siguientes síntomas de alerta, y consultes con el especialista:

Si tienes dudas sobre la visión de tu hijo, puedes hacer estas sencillas pruebas en casa antes de llevarlo a la consulta del oculista.

Es la pérdida del paralelismo entre ambos ojos cuando miran un objeto lejano. Hasta los seis meses se puede considerar fisiológico, dado que el mecanismo de coordinación de los ojos aún no está desarrollado.
Ocasiona perdida de la relación binocular y de la agudeza visual de un ojo (ojo vago). En caso de antecedentes familiares conviene acudir al control oftalmológico a temprana edad. La mayoría de niños asocian estrabismo con miopía, hipermetropía y astigmatismo. En estos casos hay que evaluar el defecto óptico y la agudeza visual de uno y otro ojo para decidir el tratamiento adecuado. Muchas veces basta con corrección óptica y/u oclusivo, mediante parche del ojo con mayor capacidad visual.
Como la maduración de la visión óptica no se realiza hasta los seis años, interesa diagnosticarlo lo antes posible para obtener buenos resultados. Ayudan a su diagnóstico signos como: torcer la cabeza, parpadeo constante, guiño ocular, visión doble, visión borrosa o enrojecimiento ocular.
Los ejercicios de estímulo de visión binocular son un importante complemento en los casos de evolución favorable. Si no, hay que plantear la cirugía. Siempre es de forma ambulatoria como ha regresando al domicilio a las pocas horas. Cuanto más prematura es la aparición del estrabismo antes se debe realizar la cirugía, aunque la edad más usual oscila entre los dos y cuatro años. En todos los casos está indicado seguir controles con el especialista hasta la adolescencia.
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