El Miedo, una emoción.
A menudo los miedos de nuestros hijos conectan con los nuestros propios. Y eso nos bloquea sino los hemos superado aún. O por el contrario queremos que nuestro hijo lo supere de seguida para que no sufra como nos pasó. Por ejemplo: miedo a los perros, las alturas o la oscuridad.
Otras veces por creencias propias o por cómo interfiere en nuestra rutina nos molesta ese miedo que sienten y queremos que el niño/a ‘se haga fuerte’ ya. Por ejemplo: dormirse solo en la cama o ir al lavabo solo.
Es importante separar nuestra emoción de la de nuestro hijo/a para poder acompañarlo como necesita.
Debemos dejar a un lado nuestros propios miedos y creencias si queremos ayudar de verdad a nuestro hijo a superar esta emoción.
El miedo cómo cualquier otra emoción como la vergüenza, tristeza o alegría no ha de ser cuestionada. Sino que la aceptamos como una emoción más que forma parte de la vida de nuestro hijo y la nuestra.
A partir de aceptar que sentimos lo que sentimos podemos empezar a liberarnos de la carga que puede suponer.
En el vídeo de hoy te explico cómo hacerlo con el miedo.
¡Espero que te sea muy útil!