
El refuerzo positivo es una de las estrategias más efectivas para mejorar el comportamiento de tus hijos sin necesidad de gritos ni castigos. En lugar de esperar a que cometan errores para reprender, se trata de animar al menor a obrar bien y reconocer sus acciones positivas.
Aunque algunos padres debaten sobre el castigo, existe consenso científico: gritar a los niños causa efectos negativos que van más allá de lo que imaginas y compromete su desarrollo emocional.
Gritar repetidamente a los hijos puede generar bipolaridad, malgenio, resentimiento y rebeldía. Estos efectos negativos afectan profundamente su autoestima y relación contigo.
La paciencia y la enseñanza con amor siempre son mejores opciones que actuar sin pensar. El refuerzo positivo ofrece resultados duraderos sin dañar la salud emocional de tus hijos.

Timothy Varden, profesor de psiquiatría infantil y adolescente del Centro de Estudio Infanil del Centro Médico de Langone en Nueva York, propone una estrategia clara:
Si ofreces al menos 3 elogios a tus hijos cada vez que obran bien, los pequeños se sentirán motivados a continuar con este comportamiento positivo. Lo más importante es que el ciclo se dará por sí solo, sin necesidad de premiar constantemente las buenas conductas.
Aunque puede parecer un método repetitivo, esconde valiosas conclusiones sobre el desarrollo conductual de los niños.
La psicología infantil conductiva ha identificado varios errores frecuentes en el uso del castigo. Muchos padres confunden disciplina con represión, cuando lo ideal es guiar el comportamiento mediante el reconocimiento de lo que hacen bien.
Reconocer los esfuerzos y logros de tus hijos, por pequeños que sean, es más efectivo que cualquier castigo severo para transformar su conducta a largo plazo.