
Llevo unos días bastante entretenida. No me falta de nada: casa, trabajo, taller de coche y los dos últimos días cuando termino mi jornada laboral me voy al camping o a la piscina, en el mejor de los casos. La piscina lo llevo mejor, pero el camping, ¡qué pereza! Que si la recepción, que si no funciona la ducha, que monta la tienda de campaña, ahora la caravana... Menos mal que todo cabe en la alfombra de la habitación de la Princesa, alfombra que por cierto necesita un buen fregado. Porque no estoy hablando de otra cosa que de el maravilloso mundo Playmobil. Pues si, llevamos unos días intensos de monta, desmonta y juega. 
Si, ser padres a veces es una auténtico peñazo planazo, pero compensa. Por lo menos a mi. Sé que mi casa está sucia (todavía dentro de los límites de salubridad), que hasta ayer por la tarde mi nevera daba más pena que frío, que todavía en los armarios cuelgan los vestidos de tirantes, ¿y qué? Solo sé que esta semana está siendo la pesadilla de cualquier persona ordenada, limpia y cuadriculada pero una delicia para unos padres que quieren ser padres y no solo tener hijos. ¡Ah! y sin descuidar nuestra faceta personal que también, además de madre, soy persona, amiga, hermana, hija y mujer.
No soy el ejemplo de nada ni de nadie, ni lo quiero ser, pero en esta semana si que me siento orgullosa de que la Princesa termine el día diciendo: mami, que bien nos lo hemos pasado hoy.
¡¡FELIZ JUEVES!!