Os propongo practicar una mirada profunda y consciente con vuestros/as hijos/as y alumnos/as.
Explico de qué va esto.
Actualmente trabajo dando cursos de técnicas de estudio a chicos y chicas de secundaria. 8 semanas, en las que tocaremos todos los ingredientes para lograr tener el éxito en los estudios: gestión del tiempo, planificación, esquemas y resúmenes eficaces, autoestima, motivación, etc…. etc….
Para prepararlo he utilizado toda mi experiencia de años como educadora y también como madre de tres hijos.
Y he llegado a algunas conclusiones. Hoy voy a hablar de una de ellas:
Cuando los profesores, los padres o las madres nos centramos-obsesionamos, en que nuestro hijo o hija tenga éxito en los estudios:
La razón de estudiar debe de ir más allá de sacar buenas notas. El niño o la niña deben sentir que es una experiencia más para desarrollarse como persona.
Pero que no es el único aprendizaje que necesitan.
Precisan de nuestra vida de familia: de tiempos de diálogo, de juego, de paseo, de bromas, de crisis bien solucionadas, de compartir los problemas de casa y buscar juntos soluciones, de ser valorado y querido por ser quien es, sin comparaciones.
De su vida con el grupo de amigos, de la experiencia de compartir deportes o pertenecer a un grupo de teatro…
De las experiencias en el Centro Escolar, con sus compañeros de diversas nacionalidades, culturas, formas de vida, familias, pensamientos e ideologías. La pluriculturalidad actual de los centros es una ventaja educativa, porque el mundo también es así.
Os cuento lo que yo hago.
Hace tiempo que practico UNA MIRADA PROFUNDA Y CONSCIENTE con mis hijos y alumnos. Una mirada integral, llena de confianza real en que sus capacidades son ilimitadas. Que soy su aliada siempre. Le quiero siempre. Esa mirada profunda transforma su vida, pero sobretodo la mía.
Cada vez que tengo delante la oportunidad de dar un curso, educar, enseñar, pienso en todo lo que aprenderé con esta experiencia.
¿Dónde está el éxito? ¿Qué es el éxito?
