
A medida que pasan los meses, nuestro bebé empieza a moverse y a interesarse por todo lo que le rodea. Poco a poco va cogiendo fuerza y cada vez pesa más por lo que entre los 10-15 meses puede ser un buen momento para pasar a una sillita ligera de segunda edad.
Las sillas de segunda edad, también conocidas como sillas ligeras, son por lo general mucho más manejables que las primeras sillas incluidas en los carritos dúo o tríos, pesan mucho menos y son más rápidas y fáciles de plegar en el maletero del coche.
Dentro de este gran mundo que son las sillas de segunda edad podemos distinguir dos grupos principales que se distinguen por el sistema de plegado, las de tipo libro o las de tipo paraguas:

Este modelo de silla es conocido por este nombre gracias a su sistema de plegado que se dobla por el medio como si de un libro se tratara.
Su mejor y principal característica es la comodidad, tanto para el niño como para los padres. Su asiento en la mayoría de las marcas se reclina casi por completo hasta 180°, es rígido o semi-rígido y además suele ser más espacioso, lo que ofrece al pequeño un descanso más placentero. Su chasis generalmente es más robusto, el manillar suele ser de barra y sus ruedas normalmente son de mayor tamaño, lo que garantizan una conducción y manejo mucho más ágil y confortable.
Como puntos negativos encontramos el peso, generalmente más pesadas que sus rivales y el tamaño, algo más espaciosas, y por tanto más incómodas para transportar y guardar.

Estas sillitas ligeras tienen un peso muy reducido, una de las características principales que los padres buscan en una silla de segunda edad. Gracias a su chasis ligero estás sillas consiguen tener un peso muy reducido, por lo que tienen la ventaja de que aunque el niño crezca y gane peso la silla no va a suponer un problema añadido en este punto.
Además y como otro punto favorable, encontramos su sistema de plegado tipo paraguas que ocupa muy poco espacio. Se pliegan a lo largo, de ahí su nombre y son realmente compactas. Por ello, son ideales para familias con poco espacio en casa y para padres a los que les gusta viajar.
Como aspectos negativos se encuentra la comodidad a la hora de pasear, su manillar suele ser de dos asas más incómodo de conducir. El asiento de tela normalmente no es rígido por lo que ofrece menor confort al pequeño. Su chasis utiliza materiales más ligeros para reducir el peso, aspecto que perjudica a la rigidez de la sillita y por tanto a su conducción y manejo.
La capota de la silla ofrece protección al bebé sobre todo si no somos muy amigos de las sombrillas. El tamaño puede ser una característica a tener muy en cuenta, algunas de ellas son extensibles, otras incorporan viseras para los días más soleados. Si además incluye protección solar UPF50+, mejoraremos la protección y se notará en los días más calurosos. Algunos modelos son impermeables para los días de lluvia y también pueden incluir ventanas con rejillas para una mejor transpiración.
Además, si la capota es desenfundable y lavable mucho mejor.
Este punto es muy importante, ya que es uno de los principales motivos por lo que solemos decidir cambiar el carrito de bebé por la silla de paseo de segunda edad.Estas sillas suelen fabricarse con materiales livianos como el aluminio o el plástico, que reducen considerablemente su peso. De este modo nos permiten movernos con agilidad por cantidad de terrenos.
Tenemos que tener en cuenta que está silla la vamos a utilizar durante varios años, y nuestro hijo irá ganando peso y tamaño. Subiremos escaleras, rampas y andaremos por cantidad de lugares en los años que la estemos dando uso. Así pues, debemos de fijarnos bien a la hora de comprar, y elegir un modelo ligero, pero que a su vez reúna el resto de características que pedimos a nuestra sillita.
La cesta inferior es algo muy útil en el día a día de muchos padres. Con una cesta de buen tamaño, podremos transportar todos los accesorios que necesitamos cuando paseamos con nuestro pequeño. Y en caso de hacer alguna compra puntual podremos utilizar la cesta para transportarla fácilmente hasta nuestra casa.
Encontramos sillas con ruedas dobles, normalmente en las sillas de tipo paraguas, pero suelen ser de menor tamaño. Y el tamaño de la rueda es importante. Las ruedas por norma general cuanto más grandes mejor ruedan y mejor se adaptan a terrenos inestables. Las sillas con ruedas pequeñas están pensadas para andar por ciudad y terrenos más llanos.
Es importante que tengan giro de 360° en las ruedas delanteras y bloqueo, para facilitar su uso por suelos adoquinados o pisos en mal estado.