
El pasado 10 de Junio tuve la oportunidad de acudir al taller de iniciación de acuarela impartido por la magnífica Esther Gili y hoy os quería contar qué tal la experiencia.
Para quien no sepa quién es Esther Gili, es una ilustradora de Madrid, que parece que tiene magia en las manos y que os recomiendo pasar por su web oficial donde podréis conocer todas sus publicaciones y trabajos. Yo la conocí por el blog de 39 semanas que me encantó y fue una inspiración para mí y me animó bastante a crear el mío.
Ya os conté en las 50 cosas sobre mí que tenía unas ganas locas de apuntarme a algún curso de acuarela y hace ya un tiempo que Esther impartió un taller pero cuando quise apuntarme ya no quedaban plazas!!!
Como tenía muy claro que eso no me iba a volver a pasar, me activé las notificaciones en su Instagram y en cuanto publicó que iba a volver a impartir otro la escribí como una loca (fui la primera, que me lo dijo ella jajaja).
El sitio donde se dio el taller fue en la periférica, un local chiquitito y escondido en el barrio de Aluche que nos dejaron para nosotras solas (hablo en femenino porque solo éramos mujeres) y yo por lo menos estuve muy a gusto.
Cuando llegué estaban todos los sitios vacíos con una cajita delante de cada silla. Como anécdota monguer del día, cada caja tenía una pequeña ilustración distinta y yo en lugar de escoger el mejor sitio y mover la caja con la ilustración que me gustaba, estaba como nerviosa y me senté en la caja con la ilustración que más me gustaba pero que era el peor sitio de todos jajajjaja. Así soy yo. Lo único bueno fue que para las explicaciones se ponía a mi lado casi todo el tiempo y lo vi mejor que nadie.
Abrimos las cajitas y estaba todo el material que íbamos a utilizar todo súper cuqui envuelto. Lo que había dentro era una cajita de acuarelas Van Gogh, una paleta de mezclas, un pincel, un lápiz, una goma y 10 papeles de diferente textura y gramaje (algo muy importante porque la acuarela se comporta de manera diferente en cada tipo de papel y para conocerlo hay que probarlo).



Comenzamos bastante puntuales con una introducción sobre la acuarela y enseguida comenzamos lo bueno, llevar la teoría a la práctica.
El taller fueron 4 horas y media de duración y a excepción del ratito que estuvimos desayunando estuvimos todo el rato pintando, haciendo una serie de ejercicios con los que aprendimos a hacer degradados, tintas planas, a pintar húmedo sobre seco, húmedo sobre húmedo, a utilizar técnicas molonas como hacer efectos con sal o a utilizar líquido de enmascarar y acuarela líquida. Ya sé que mi talento deja bastante que desear, pero estábamos aprendiendo y ya habrá tiempo de hacerlo mejor.



No puedo terminar el post sin dar las gracias a mi señor esposo, ya que pude ir al curso porque me lo regaló por mi cumpleaños (lo siento, ya está cogido y no lo voy a soltar, buscaros un marido molón por vuestra cuenta )
Fue un taller genial, con explicaciones muy claras y con práctica de todo lo que se iba diciendo. 4 horas y media que se me pasaron volando!
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