La terapia familiar es la mejor opción cuando la convivencia con nuestros hijos o pareja se complica. Porque nos guste o no, hay ocasiones en las que las cosas se tuercen más de lo deseado, la comunicación falla y tenemos la sensación que nos hemos quedado sin recursos o fuerza para encontrar soluciones a los problemas que estamos viviendo. Cuando esto ocurre, se instala en nosotros una gran sensación de malestar que nos dificulta nuestro día a día dejándonos sin energía. Nos sentimos tristes, disgustados, irritables o desganados. Porque son varias las emociones y pensamientos que se disparan ante los conflictos y discusiones que una difícil convivencia genera. 
Tal y como comentaba en la introducción a este artículo la terapia familiar es un tipo de terapia que se orienta y centra en resolver los conflictos que surgen entre las personas que conforman un grupo familiar: parejas, hijos, hermanos, …
Si nos fijamos en sus principales objetivos podemos resumirlos en que busca :
Si bien es cierto que las dificultades forman parte de nuestra existencia y que no podemos evitar que aparezcan es igual de cierto que no siempre tenemos los recursos adecuados para enfrentarnos a ellas de forma óptima. En ocasiones por estrés, enfermedad o por motivos relativos a las diferentes etapas evolutivas por las que transitan nuestros hijos nos vemos envueltos en dinámicas complejas que requieren de una intervención por parte de un experto que nos ayude a mejorar nuestras capacidades o recursos personales y familiares.
Si te encuentras viviendo alguna situación como las que acabo de describir de puedes acudir a profesionales con experiencia en terapia familiar con Patricia Maguet .
La terapia familiar es útil para todas aquellas familias que están viviendo un momento de crisis o dificultad que desean superar. Entre los muchos problemas que se pueden tratar desde este tipo de terapia te destaco los siguientes:
En resumen, la terapia familiar es recomendable cuando aparece una alteración de la vida familiar debida a cualquier tipo de conflicto.
Teniendo en cuenta los objetivos principales que persigue la terapia familiar descritos al inicio de este artículo podemos entender fácilmente que esta terapia nos va a ayudar a mejorar la convivencia con nuestros hijos porque:
En resumen, acudir a terapia familiar puede ayudar a mejorar la convivencia con nuestros hijos en situaciones que nos estén causando estrés, dolor, rabia, tristeza o impotencia.
Recordemos que para que nuestros hijos e hijas crezcan y se desarrollen de forma óptima y saludable requieren de un entorno estable y equilibrado, con límites y normas pero libre de malos tratos o relaciones enfermizas entre los miembros de la familia a la que pertenecen.
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