
Tanto mi mujer como yo venimos de uno de los colegios más grandes de Zaragoza y al final, aunque siempre depende de los profesores y el entorno, el trato es mucho más impersonal que en los coles pequeños. De hecho cuando vamos por el parque del barrio y un niño de los mayores saluda a tu hijo y le preguntas: "¿quién es ese niño?", te contesta: "Un amigo del cole", inevitablemente se te dibuja una sonrisa de satisfacción y tranquilidad.
Nos gustó mucho que el colegio tuviera infantil, primaria y secundaria, porque pensamos que son pequeños para cursar secundaria en un instituto (quizás porque ninguno de los dos lo hicimos). El cole no tiene bachiller pero cuenta con tres módulos de formación profesional de finanzas que llegado el momento es otra opción a valorar. Desde hace dos años implantaron el bilingüismo en inglés, que sumado a las dos horas de extraescolares (en nuestro caso) de la propia asignatura les prepara para conocer el idioma desde pequeños.
También nos sorprendió el pabellón cerrado, el amplio teatro al que le dan mucho utilizad porque allí hacen obras, asambleas, "buenos días" y los festivales de navidad. Nos pareció muy interesante que eran pioneros en el sistema Rubicon (aprendizaje de matemáticas).

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Pero sin duda lo que más nos gusta y no sabíamos cuando lo elegimos es que se trata de un cole VIVO. Siempre hay eventos, siempre ocurren cosas, siempre hay una excusa para juntarnos. En el Pilar, ofrenda; en Navidad un Belén viviente al que viene incluso la tele. Vienen los carteros reales un domingo al colegio, luego incluso los Reyes Magos hacen acto de presencia en el teatro junto con actuaciones de los payasos Kin y Serrucho. En San Patrick, la fiesta de los sombreros; en jueves lardero, a comer longaniza; en carnaval se hace un desfile por las calles próximas al colegio; un fin de semana es la fiesta del deporte, donde los hijos nos retan a los papas. Otro fin de semana es la fiesta de la comunidad educativa, en la que se sacan barras al patio, hinchables, verbena, fiesta de la espuma. Otra cosa que nos encantó es que había una actividad en la que los niños pasaban una noche dentro del cole.
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Patio de Maria Auxiliadora
Puede que en otros colegios del barrio también hubiéramos estado muy contentos pero si hoy nos tocará tomar esta decisión otra vez no dudo que elegiría el mismo.