Un cachete a tiempo no hace daño, cuando yo era niño a mi me pegaban y no me ha pasado nada, aquí estoy…. soy una buena persona. A mí, mis padres me pegaban y les funcionaba porque luego yo les hacía caso… ¿cuántas veces hemos escuchado estas afirmaciones absurdas?
“Ahora no se respeta a los padres como antes” -dicen muchos- Y es que, con tan solo una mirada de esas que fulminan y están llenas de odio por parte de muchos padres era más que suficiente para dejarnos saber que teníamos que quedarnos callados y quietos porque si no, ya sabíamos como iba a terminar la cosa. Si os digo la verdad, pienso en eso y me dan escalofríos. ¿Cómo puede mirar así a su hijo la persona que le dio la vida? y lo qué es peor… ¿Es necesario utilizar la violencia (pegar) para corregir un comportamiento?

Al pensar en ese tipo de situaciones es normal que nos preguntemos ¿Estoy desempeñando mi papel como madre/padre correctamente? Es cierto que muchos de nosotros hemos crecido en hogares donde el castigo y los golpes eran la manera en que nuestros padres conseguían lo que querían, no porque corrigieran nuestros comportamientos, no, sino porque generaban en nosotros un miedo interno que impedía que fuésemos nosotros mismos y actuáramos de la manera que ellos querían. Nos convertían en verdaderos sumisos. Muchos pensaban que pegar ayudaba a definir el carácter. Qué lejos estaban de la realidad.

Un cachete a tiempo no educa ni corrige. Simplemente se trata de un desahogo emocional personal del adulto que lo propina y que afecta emocionalmente al niño que lo recibe.
Un cachete a tiempo
Para que nuestros hijos cuando sean mayores sean felices, sean valientes, sean amables, sean responsables, tengan seguridad en si mismos, sepan tomar decisiones, tengan respeto por ellos, tengan respeto por los demás, sepan dan cariño, sepan recibirlo… ¿Consideras que esto es lo que nosotros como padres tenemos que hacer?:

Por suerte, y debido a los cambios culturales y sociales que se están dando actualmente, los modelos de sumisión han ido desapareciendo cada vez más. Ahora los niños tienen la oportunidad de ser más libres para expresar sus emociones porque los padres están cada vez más informados.
Es cierto que cada padre adopta diferentes estilos de crianza y esto dependerá de la situación, estado de ánimo, de cómo han sido educados, entre otras circunstancias. En la sociedad actual podemos observar que algunos padres son permisivos, otros autoritarios, mientras que otros son democráticos (es el estilo que consideramos apropiado y el que queremos resaltar).
Padres Democráticos
Son aquellos que orientan a sus hijos, implican a sus hijos en la toma de decisiones, les dan explicaciones, establecen reglas razonables y les involucran en todo momento, les hacen sentir parte importante del núcleo familiar. Además, eligen las soluciones más beneficiosas para los implicados en el problema. Son padres que ofrecen opciones y que aplican la firmeza con dignidad y respeto. Los padres democráticos aplican disciplina positiva. El objetivo de educar a los niños con disciplina positiva es conseguir resultados positivos a largo plazo. Por ello, siempre se debe tener en cuenta: ¿Qué le quiero enseñar a mi hijo? ¿Estoy motivando a mi hijo para generar un cambio o lo estoy desmotivando con lo que estoy haciendo?
Como padres, tenemos la responsabilidad de crear un ambiente favorable para el desarrollo de nuestros hijos, un ambiente que los motive para mejorar. Es importante tener cuidado con las estrategias que se vayan a implementar. Es probable que, en un momento de frustración o desesperación, se recurra al castigo físico o a utilizar frases negativas y humillantes para el niño. Este tipo de estrategias parecieran ser efectivas porque generan el cambio esperado en el momento, pero en realidad a largo plazo sólo traerán respuestas negativas en los niños, como rebeldía, resentimiento, venganza o baja autoestima.
Un cachete a tiempo no es necesario ni respetuoso. En este sentido, la clave es disciplinar con dignidad y respeto, motivando y alentando a los niños. No es una tarea fácil ni sencilla, pero con el tiempo podrás ver los resultados de tu esfuerzo y pensarás que definitivamente valió la pena.
¿Qué alternativas tenemos?

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Autor: Johannes Ruiz Pitre
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