
Quizás en algún momento han escuchado mencionar el movimiento “zero waste” lo que en español muchos conocen (traducen) como “cero residuos”. Sin embargo, una cosa es hablar de “residuo” y otra muy diferente de “basura”, con esto que se ha vuelto muy popular este movimiento yo quede hecha un lio.
Es imposible que en la naturaleza, incluyendo el hombre, no se produzcan residuos. Veámoslo así: pensemos en una manzana que cuando es madura cae del árbol, se descompone y vuelve a la tierra nutriéndola, eso es un residuo, así que el “zero waste” sería mejor llamarlo “zero trash”-
Soy sincera nunca me había interesado el tema de las basuras, es más creo que mi generación no tuvo una educación ecoambiental como las generaciones que nos preceden. El interés por el tema nació cuando con anillo en dedo llegue a mi nuevo hogar y las reglas del reciclaje eran otras. Ya en el pueblo donde vivo reciclaban vidrio, latas, pilas, plástico, bombillas, papel y cartón, y por casualidad ese año iniciaban con los desechos orgánicos, como todo en la vida es cuestión de costumbre y de cogerle gustico.
Desde que se inició con el reciclaje de los residuos orgánicos la cantidad de “basura” se redujo al punto que solo sacábamos una bolsa negra pequeña una vez a la semana, sin embargo, reciclar mas no ha sido la solución porque continuamos produciendo basura (el contenido de la bolsa negra es lo que conocemos como “indiferenciada” y no se puede reciclar va a los vertederos) y por lo tanto sigue siendo un problema.
Aquí vale la pena aclarar algo: el hecho de lograr reducir la cantidad de basura, no significa que hayamos reducido en la misma cantidad nuestros residuos, simplemente somos más conscientes del tipo de residuos que generamos.
Bueno aquí va el agua al molino, este año mi meta aparte de minimizar nuestras pertenencias y consumo era de reducir al mínimo nuestra basura. Hay millones de sitios con información e ideas que me han sido muy útiles, hoy quiero compartir pequeños cambios que llevamos implementando en casa para vivir una vida mas sostenible.
Cambiamos las servilletas de papel que usábamos por servilletas de tela. Las que ya teníamos las estamos usando para escurrir los alimentos con grasa, afortunadamente se pueden reciclar con lo orgánico.
Usamos menos productos químicos para limpiar, lo remplazamos por vinagre, bicarbonato, agua y productos orgánicos para limpiar la casa.
Pequeños objetos que usamos cotidianamente como cepillos y pinzas para la ropa hechas de plástico poco a poco han sido remplazados por pinzas y cepillos hechos en madera no tratada. No se trata de botar lo que ya tenemos, sino de reusarlo y cuando termine su vida útil remplazarlo pero una opción mas ecológica.
Las bolsas y los guantes de plástico que usamos en el supermercado para la fruta y la verdura las remplace por bolsas y guantes de tela.

Nos gusta probar cosas nuevas, así que remplazamos este mes la esponja de los platos por estropajo (luffa) y ha sido un éxito! tenemos que tener claro que no podemos comparar los dos productos pero el estropajo hace su función. lo mejor de esto es que el estropajo se puede reciclar con las cosas orgánicas!
Logre convencer a Mr S de hacernos con media docena de botellas para probar el agua del dispensador. En cada pueblo hay un dispensario de agua natural y con gas, con 30 centésimos de euro me llevo 6 litros de agua.








