Con estos calores, tras la tercera ola de calor en este mes de Julio, os traigo un post fresquito. Hoy os hablo de refrescarnos en un ambiente más natural y no, no os hablo de playa porque en esta ciudad de interior no la olemos... A los que somos de esas zonas en las que el mar más cercano está a 200 km, pocas opciones nos quedan antes de encerrarnos en un cuadrilátero con azulejos. Como todos, muchas veces optamos por ir a las piscinas públicas o, como gran afortunados, a las piscinas privadas de familiares y amigos. Pero un gran lugar para disfrutar es un río o una piscina natural, algo que ya os comenté en algún fotofinde del verano pasado.
Os puedo enumerar varias ventajas de optar por este medio acuático, aunque será cuando ayudáis uno cuando descubriréis su gran encanto.
LOS RÍOS NOS OFRECEN LA POSIBILIDAD DE:

Sin embargo, al igual que en la playa o piscina, es necesario extremar las precauciones con los peques ya que no hay socorristas y las corrientes de agua pueden ser peligrosas. Además puede ser recomendable el uso de chanclas durante el baño, pues muchas veces encontraremos suelos pedregosos o con muchas irregularidades. Y no olvidar que el cuerpo flota menos que en el agua salada.
Yo os recomendaría mirar un catálago de zonas autorizadas para baño ya que se suele medir la calidad de las aguas y porque te puede caer una multa si decides ir a una zona no apta.

Tenemos la suerte de estar en un país con muy buenas playas pero con buenas zonas de baño de interior también. Os doy algunos ejemplos de zonas de baño en pozas, ríos, embalses, lagos y piscinas naturales: