Si miro atrás hace poco más de un año estaba perdida y no sabía que rumbo tomar. La situación en casa con los niños estaba descontrolada, lo que me hizo dar el primer paso hacia el cambio.
Lo que no supe entonces es que ese cambio no solo significaba mejorar y mucho la relación con mis hijos, también me ha servido para descubrir que lo que había detrás era un cúmulo de insatisfacciones personales y profesionales que me hacían estar así. Ahora que todo eso ha pasado y que sé lo que llevo en mi mochila, soy mucho más consciente de los pasos a dar y sobretodo soy capaz de valorar lo que tengo y de comprender que siempre podemos hacer algo más que quedarnos esperando mientras nos quejamos y lamentamos de lo mal que nos va, hasta que las cosas cambien por sí solas. A veces las cosas no pueden cambiar. Puedes pintar las paredes de tu casa, cambiar los muebles y cortinas pero lo que pasa dentro de ella será igual si tu no cambias primero. En esto tenemos el poder. Somos nosotros los que decidimos si queremos ese cambio o preferimos quedarnos como estamos, en nuestra queja constante esperando un milagrito sanador.
No te quedes esperando y actúa. Siempre hay algo que puedes hacer para mejorar. Atrévete a dar el primer paso. Una vez que lo hagas no habrá vuelta atrás. Darás pasos directos hacia lo que quieres conseguir y otros serán en zig zag dando rodeos, pero una vez das el primero todo es avanzar, no estarás parada, tendrás movimiento y el movimiento te servirá para saber cuál es el siguiente paso, así que muévete.
Me encantaría que me contarais los temas sobre los cuales os gustaría que escribiera en el blog. Sobre talleres, post de recetas, sobre mis experiencias en disciplina positiva, sobre productos...... ¿qué os apetece leer?
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Nos vemos la semana que viene, un abrazo enorme. Y si queréis contactar conmigo podéis dejarme un comentario o por mail mamadverdad@gmail.com.