
Esta semana cumplí los ochos meses de embarazo, ya sumé 35 semanas. Durante mucho tiempo le hemos querido ser padres, ampliar nuestra familia, y de repente todo eso que pedí por tanto tiempo va llegando a su punto final. Cada vez se acerca más la fecha en que pueda conocer al pequeñín que llevo en el vientre.
A Dios le pedí por años que me permitiera quedar embarazada. Puede sonar absurdo para algunas personas, pero yo me he sentido tan feliz y agradecida cada día de este embarazo que me da nostalgia y hasta un poco de tristeza pensar que pronto dejaré de estarlo, que Lorenzo nunca más va a estar aquí adentro. Supongo y espero que al verlo y olerlo finalmente todos estos sentimientos encontrados dejarán de estar presentes.
Muchas veces me han dicho que no me preocupe por los kilos de más, que voy a ver cómo los voy a rebajar luego, cómo mis caderas van a retomar su aspecto natural y hasta cómo esas nuevas manchas en mi cara van a poder desaparecer y ese ombligo se va a meter. Ovbiamente yo deseo recuperar mi cintura y poder usar mi ropa de talla regular, pero es un tema secundario del que me preocuparé a su debido tiempo.
Estar embaraza es una bendición y realmente así me he sentido. No todas las personas pueden disfrutar de un embarazo, o al menos de un embarazo como el mío lleno de paz, de salud, de amor y de energía. No deseo sonar como una loca que no quiere que su bebé nazca porque al final el poder iniciar nuestra nueva vida juntos es todo el propósito de esto. Lo único que deseo es reconocer que cuando algo es muy especial duele un poco que termine. Quizás alguna se haya sentido como yo.
Vestido de embarazo y lactancia: La Confianza
Trench Coat sin mangas de talla regular: La Confianza
Fotografías: Tatiana Marin Photography
un abrazo,