Aunque son muy conocidas y utilizadas por los grandes chefs, está costando un poco que lleguen a nuestras cocinas caseras y se instauren como un ingrediente más.
En este listado que he elaborado a continuación, verás que más de una seguro que ya la has utilizado más de una vez, y si no es así, toma nota y anímate, son una enorme fuente de sabor y salud.
Todas las flores de este tipo de verduras son comentibles y además muy sabrosas. El sabor suele ser parecido al que tiene la verdura, pero un poco más delicado.
Los claveles son unas flores preciosas y muy vistosas, llenas de colorido, y también de sabor. Se usan los pétalos, que tienen un aroma dulce.
Las flores del trébol, de color violáceo, tienen un interesante sabor dulzón.
El sabor de la achicoria es amargo, por lo que puede resultar un poco fuerte. Se usan pétalos y brotes.
Esta es probablemente una de las plantas más agradecidas que existen, ya que se usan todas sus partes. Las hojas se comen y mezclan sobre todo en ensalada, pero se pueden cocinar igual que si fueran acelgas o espinacas. Está planta también se consume en infusión cuando está seca. Es totalmente comestible y una gran fuente de vitaminas.
La flor de la lavanda es muy perfumada y dulce, y tiene un sabor ligeramente picante, que hace que acompañe perfectamente tanto platos dulces, como salados.
Aunque lo que más de utiliza de la menta son sus hojas, las flores se pueden utilizar de igual manera. El sabor a menta es el mismo, pero un poco más suavizado.
La flor del orégano es igualmente comestible, y se utiliza igual que las hojas. Se puede consumir fresca o seca.
Tienen un sabor suave y ligeramente dulce. Hay que quitar los estambres para utilizarlas porque son amargos. Su tamaño permite cocinar estas flores rellenas y rebozadas.
Son muy poco más suaves y ligeras que las hojas, pero saben muy parecido.