
El término abedul hace referencia a una serie de árboles caducifolios (excepto uno, que es de hoja perenne) pertenecientes al género Betula. La mayoría son originarios del hemisferio norte, Europa, Norteamérica y Asia, pero hay algunos que viven en el norte de África. Por lo general, son plantas que alcanzan alturas de 10 a 30 metros, con troncos que pueden ser solitarios o bien ramificar desde la base, y con la corteza blanca.
La copa es casi siempre aovada, y está formada por hojas con forma de rombo. Estas miden hasta 6 centímetros de largo, y son de color verde. Sus flores son femeninas o masculinas, ambas apareciendo en el mismo árbol, y son amentos verdes o amarillos, dependiendo de la especie.
Con el fin de que conozcas mejor a los abedules y puedas elegir mejor la variedad que quieres tener en tu jardín, vamos a presentarte las especies más usadas en jardinería:

Imagen – Wikimedia/Percita at Flickr


El abedul de las canoas o abedul papirífero es un árbol que, por lo general, alcanza los 20 metros, pero puede superar los 35 metros. El tronco mide unos 80 centímetros de diámetro, y tiene la corteza blanca. Es originario de América del Norte, incluyendo Alaska. Le gusta mucho el frío, de modo que es perfecto para tener en lugares donde los veranos son suaves y los otoños e inviernos fríos.

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Es una planta a la que se le suele darse un uso meramente ornamental. Proporciona sombra, y en un jardín además se puede utilizar como seto alto. Incluso es posible trabajarlo como bonsái, ya que tolera bien la poda.
Pero un uso menos conocido es el medicinal. La corteza de algunas especies, como Betula pubescens, contienen ácido betulínico, el cual podría eficaz contra algún tipo de cáncer. Aquí tienes el enlace a un estudio que se hizo por si quieres saber más. Además, la savia y las hojas de esta misma especie tienen propiedades depurativas, diuréticas, antiinflamatorias, antisépticas y astringentes.
Además, la madera de abedul es utilizada para fabricar contrachapados o muebles de interior.
El abedul o Betula es una planta que, aunque tiene el tronco delgado, sus raíces son muy largas. Por eso, es muy recomendable plantarlo en un jardín grande, ya que en uno pequeño podríamos acabar con problemas. Pero además, hay que tener en cuenta las necesidades del árbol para que crezca bien:
Lo ideal es que el clima sea templado, con veranos suaves e inviernos con heladas y nevadas. Ahora bien, el Betula pendula sí podría cultivarse en sitios donde el verano es cálido (35ºC) y las heladas son suaves (hasta -5ºC), pero no le debe de faltar agua.

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El Betula necesita riegos frecuentes. Es importante que la tierra se mantenga húmeda con el fin de que no se seque. Eso sí, hay que usar agua de lluvia siempre que sea posible; en caso contrario, se podría optar por usar una que tuviese poca cal.
Es aconsejable abonar al abedul desde la primavera hasta finales del verano. Para ello, se pueden usar productos orgánicos que estimulen su crecimiento, como el guano (en venta aquí).
Se multiplica por semillas. Estas se han de sembrar en invierno, puesto que así germinarán durante la primavera.
Es un árbol que resiste sin problemas las heladas. Como mínimo, aguanta hasta los -18ºC, pero las especies más norteñas como el Betula nana soportan -30ºC, incluso puede que más.
¿Qué te ha parecido el abedul?