Imagina poder crear nuevas plantas sin esperar a que se desarrollen desde semilla, sin esquejes que se pudren en agua, sin esa sensación de estar jugando a la lotería. Pues bien, existe una técnica casi mágica que lleva siglos funcionando y que pocas personas aprovechan: el acodo aéreo. Es uno de esos secretos que los vivereristas profesionales conocen muy bien, pero que en casa apenas practicamos.
La razón por la que deberías conocerla es simple: funciona. Funciona con plantas difíciles de reproducir, funciona rápido y, lo mejor, funciona sin estrés. Si tienes una planta de interior que adoras y quieres más ejemplares iguales, o si necesitas rejuvenecer esa ficus que ha crecido demasiado, esta técnica te va a cambiar la perspectiva sobre la propagación.
Te voy a contar cómo se hace, qué plantas lo agradecen, y cómo evitar los errores que comete casi todo el mundo la primera vez. Porque sí, hay trucos que marcan la diferencia entre obtener una planta nueva perfecta o quedarte con las manos vacías.
Todo lo que necesitas saber sobre esta técnica fundamental, desde la elección del rama hasta el momento exacto de separación. Una guía clara para que no tengas dudas en ningún momento del proceso.

Descubre cómo usar los productos adecuados para asegurar que tus nuevas raíces se desarrollen fuertes y sanas. Un pequeño gesto que aumenta exponencialmente tus posibilidades de éxito.

Te sorprenderá lo sencilla que es esta técnica una vez entiendes el principio básico. Aquí verás el proceso completo y cuáles son las plantas que mejor responden a este método de reproducción.

Ahora que conoces cómo funciona, lo que toca es ponerse manos a la obra. Elige una rama, reúne lo necesario y anímate a intentarlo. Las plantas más difíciles de reproducir suelen ser las que mejor regalo te dan cuando lo consigues.