Imagina abrir la puerta de tu jardín y encontrarte con un pequeño estanque donde flotan nenúfares, las hojas ondean suavemente en el agua y todo respira tranquilidad. No es un sueño imposible. Cada vez más gente se anima a crear estos rincones húmedos en casa, y la verdad es que el resultado merece cada esfuerzo.
Más allá de lo bonitas que son, estas plantas tienen un papel fundamental: oxigenan el agua, reducen algas y crean un microecosistema que atrae fauna beneficiosa al jardín. Además, no requieren tanto trabajo como parece. Con los cuidados básicos y eligiendo bien las especies, prácticamente se mantienen solas.
A continuación te mostramos desde cómo construir tu primer estanque hasta las especies más fascinantes que puedes cultivar, pasando por trucos para que todo funcione de maravilla.
Una guía práctica para crear la base de tu proyecto acuático. Aquí descubrirás desde dónde ubicarlo hasta qué materiales necesitas y cómo preparar el terreno.

Un repaso por las estrella del agua: nenúfares, lotos, iris de agua y muchas más. Te sorprenderá la variedad de colores y formas que encontrarás disponibles.

No todas valen para cualquier estanque. Aquí aprenderás a elegir según profundidad, clima y el efecto que quieras conseguir en tu rincón acuático.

Todo lo que necesitas saber sobre las distintas categorías (flotantes, sumergidas, emergentes) y cómo plantar cada una correctamente para que prosperen.

Conoce una de las plantas flotantes más bonitas y fáciles de cuidar. Sus hojas tiernas y su forma peculiar la convierten en un clásico que no puede faltar.

Las Nymphoides son joyas para quien busca algo más original. Aquí te contamos sus secretos de cultivo y qué las hace tan especiales.

No tienes que elegir entre una fuente o un estanque. Descubre cómo integrarlas y qué especies funcionan mejor en estos espacios.

Si es tu primer contacto con este tema, aquí encontrarás los conceptos básicos para entender cómo funcionan y qué las hace tan diferentes del resto.

Crear un espacio de agua en el jardín es una de esas decisiones que ves complicada de entrada pero que luego te preguntas cómo no lo hiciste antes. Una vez que lo tienes ahí, es casi imposible imaginar el jardín sin él.