
Uno de los mayores atractivos de estas fiestas tan familiares se encuentra en la decoración. Las calles se llenan de luces, los centros comerciales de guirnaldas y nuestras casas de los motivos típicos: el árbol de Navidad y el Portal de Belén. Cada vez son más personas las que hacen también a su jardín partícipe de estas celebraciones, llenando arbustos y macetas de luces, bolas de colores y espumillón. Sin embargo, conviene guardar ciertas precauciones para que las plantas no acaben sufriendo daños.

En el caso de utilizar bombillas, nos aseguraremos de que la intensidad de la luz sea la correcta y que se sitúe a cierta distancia de la planta para que el calor que desprende no queme las ramas (sobre todo si son focos halógenos).

"Hay que tener especial cuidado en los ápices de las coníferas, que son las guías que lleva el árbol en su crecimiento vertical", señala David González. "Si se rompen, habremos hecho un daño irreparable a la planta, ya que perdería su característica forma piramidal".
También aguantan bien otras especies de hoja caduca, pero asegurándonos de que las yemas y la corteza sean duras. Las más sensibles, si seguimos este orden de mayor a menor resistencia, serían las variedades de hoja perenne no coníferas.

Como es obvio, toma las medidas de precaución que sean necesarias para colocar los adornos (cuidado en las escaleras y andamios) y con las instalaciones eléctricas, donde las uniones de cables y enchufes deberán estar en perfectas condiciones.
No olvides que la mejor alternativa a los adornos artificiales es el uso de especies vegetales propias de estas fechas que ahora están en su mejor momento y que aportarán a tu jardín un toque personal y, cómo no, muy navideño. Acebos, cotoneaster, madroños, callicarpa y pernetia lucen en invierno bayas y frutos de distintos colores que dan un aire singular a tu rincón verde y no necesitan más decoración que la que la madre naturaleza les ha dado.