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Es una especie de lo más resistente, apta para principiantes, y para aquellas personas que no tienen tiempo para cuidar plantas exigentes. Pero hay que tener en cuenta que es muy sensible al exceso de agua, motivo por el que es importante que se plante en suelos ligeros, que se sequen rápido.
Además, si se opta por tenerla en maceta hay que buscarle una lo suficientemente grande para que pueda seguir creciendo, de lo contrario se quedará pequeño. De todas formas, a continuación te explicaremos cómo se ha de cuidar el Agave parryi:
Necesita mucha luz; es más, se ha de cultivar en un lugar soleado, desde muy joven. Incluso los semilleros se pueden tener al sol. Los ágaves, todos, incluyendo nuestro protagonista, necesitan que les dé durante todo el día de manera directa, o como mínimo medio día. Solo de este modo va a crecer bien tu planta.
Si la vas a tener en el jardín, ponla en un lugar donde pueda tener un desarrollo correcto. Plántala a unos 50 centímetros de la pared o muros, y a unos 2-3 metros como mínimo de árboles. Así conseguirás que crezca recto y expuesto al sol.

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El Agave parryi se ha de regar muy pocas veces por semana. En verano, como hace más calor, se puede regar una vez o como mucho dos, pero solo si la tierra está seca. Recordemos que resiste muy bien la sequía, pero el exceso de agua no. Así pues, si tenemos dudas, lo mejor que podemos hacer es esperar un poco más antes de regar a nuestra planta. Créeme: no le va a pasar nada. Además, aunque pasase sed no sería un problema, porque cuando lo volviésemos a re-hidratar se recuperaría enseguida.
Un caso muy diferente sería que lo regásemos con frecuencia. Entonces sus raíces sufrirían daños irreversibles y, en casos graves, sería difícil recuperarlo. Por ello, solo tenemos que regar ocasionalmente.
Es posible abonarlo con un abono para cactus y crasas (en venta aquí) siguiendo las indicaciones del producto. La época idónea para hacer esto es desde primavera hasta finales del verano. Si vives en una zona donde no hay heladas o son muy débiles, de hasta -2ºC, podrás continuar abonándolo en otoño.
Se multiplica por semillas o por separación de hijuelos. Estos últimos brotan cuando la planta madre está muriendo, al momento de florecer o poco después, cuando las flores se están marchitando.
Es muy resistente. De hecho, no se conoce ninguna. Pero si se riega demasiado, entonces sí que podría acabar siendo víctima de los hongos patógenos. En este caso, habría que espaciar los riegos y tratar con fungicida que lleve cobre (en venta aquí).
Aguanta bien las heladas de hasta los -15ºC. Pero si el ejemplar es joven es mejor que se proteja un poco.
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