
Los agave son de las plantas más populares en los jardines de poco riego: hay muchas especies, y todas ellas además de tener un valor ornamental muy interesante, resisten sin problemas la sequía. Algunos son un poco ”peligrosos” para los humanos al estar armados con espinas, pero hay otros que son completamente inofensivos.
Por si fuera poco, en sus lugares de origen les encontraron usos que nada tienen que ver con la decoración. Así que si quieres conocer todo sobre ellos, estás en el sitio adecuado.
Nuestro protagonista es un género de plantas suculentas originarias de la región árida que entre el sur de Estados Unidos y el norte de México. A día de hoy está compuesto por unas 300 especies, conocidas como pita, maguey, cabuya, o mezcal, entre otros nombres comunes.
Se caracterizan por desarrollar hojas en forma de roseta basal carnosas y gruesas, de color verdoso, verde-azulado, verde-grisáceo, o variegada. En muchos casos los márgenes de las mismas están armados con espinas, aunque hay algunas especies que no carecen de ellas.
Florecen solo una vez en su vida, por lo que se dice que son plantas monocárpicas. Tras la floración, la cual se da cuando producen un tallo floral más alto que la roseta de hojas, desarrollan numerosos hijuelos basales y finalmente mueren, dejando únicamente la próxima generación viva.
Las más conocidas son las siguientes:

Imagen – Wikimedia/Geertivp

Conocido como agave atenuado, agave del dragón o cuello de cisne, es una especie autóctona de México. Forma una roseta de hojas sin espinas de hasta 70cm de largo por 12-16cm de ancho, de color verde claro.
Usos
Se utiliza como planta ornamental.

Imagen – Wikimedia/Stan Shebs
Si tienes ganas de tener un ejemplar, te recomendamos proporcionarle los siguientes cuidados.
Son plantas que han de estar en el exterior, en una zona donde les dé la luz del sol de manera directa a ser posible durante todo el día.
Tan solo el Agave attenuata podría necesitar algo de protección contra el astro rey si se ha comprado en un vivero donde estaba en semisombra.
Los agave o maguey son plantas que necesitan poca agua. En maceta sí que hay que regarlos una o dos veces por semana en verano, pero el resto del año con un riego cada 10-15 días tienen más que suficiente.
En el caso de que estén en el jardín, solo hay que regarlos de vez en cuando, dejando que la tierra se seque por completo antes de volver a regar.

Tanto si lo quieres cambiar de maceta como plantar en el jardín, has de hacerlo en primavera, cuando la temperatura mínima sea igual o superior a los 15 grados Celsius.
En general, son muy resistentes. No suelen tener problemas ni de insectos ni de microorganismos que provocan enfermedades. Ahora bien, sí que es recomendable mantenerlos protegidos de los caracoles, de modo que durante la temporada de lluvias no dudes en proteger tus agave con tela mosquitera, o con tierra de diatomeas.
Depende de la especie, pero la mayoría resisten el frío y las heladas de hasta los -4ºC. El A. attenuata es más delicado: aguanta hasta los -2ºC y aún así sufre un poco.
Tienen varios:
Quedan muy bien en un jardín, sobretodo plantados en grupos. En macetas grandes también son preciosos, y buenos de cuidar.
De algunas especies de agave se extrae la savia, la cual luego es utilizada para elaborar el tequila o sirope de agave.
Conocido como jarabe o miel de agave, el sirope de agave es una bebida rica en azúcares y proteínas que, aparte de tomarse como tal, se emplea también en la elaboración de panes y otras recetas propias de la Altiplanicie Mexicana.
¿Qué te han parecido estas plantas?