
Estarás cansado/a de leer en multitud de blogs de jardinería que el Aloe vera es una planta muy resistente y rústica, y se puede cultivar tanto en casa como en el jardín, soportando estoicamente temperaturas altísimas o, todo lo contrario gélidas.
Sin embargo, la cara que se nos queda cuando vemos en nuestro Aloe vera hojas marrones y blandas y cómo lentamente se va perdiendo el vigor natural del cultivo es mágica.
Y es que realmente es así. El Aloe vera es una planta rústica, pero su principal debilidad es tu exceso de cariño.
Vamos a verlo.
Hay 2 respuestas claras que explican por qué nuestro Aloe vera tiene las hojas marrones:
Sin embargo, cuando hablamos de un Aloe vera con hojas marrones y blandas, la respuesta es clara: un contundente exceso de agua.
El Aloe vera es una planta suculenta acostumbrada a ambientes semi-desérticos, altas temperaturas y baja pluviometría, por lo que está perfectamente adaptada al estrés hídrico y la falta de agua.
La jardinería doméstica habitual tiende a regar en exceso, humanizando a las plantas y aportando agua en grandes cantidades y con alta frecuencia.
Nada más lejos de la realidad…
Esta planta suculenta necesita sustratos muy poco humedecidos, prácticamente secos. La norma número 1 de este cultivo es solo regar cuando el sustrato esté seco.
Frente a un Aloe vera visiblemente afectado con hojas blandas y marrones, casi podridas, lo primero de todo es aumentar su exposición a la luz y al Sol, para secar cuanto antes el sustrato.
Con un palo de madera o un simple bolígrafo, haremos pequeños agujeros de 5 cm de profundidad en el sustrato, buscando aumentar la oxigenación del sustrato y facilitar la salida del agua por los agujeros de la maceta.
El exceso de agua crea un efecto similar a la falta de agua. Por muy raro que pueda sonar, si no hay oxígeno en el sustrato, no hay transpiración y las raíces no pueden absorber agua.
Una alternativa frente a un sustrato muy humedecido es aportar oxígeno. Podemos aplicar, con la mínima cantidad de agua posible, agua oxigenada.
La dosis de uso es de 2 ml de agua oxigenada por cada litro de agua. Deja que se seque un poco el sustrato y procura regar con la menor cantidad de agua posible en el siguiente riego.
Si notas que las hojas del Aloe vera están excesivamente blandas y marrones, señal de pudrición, es recomendable aplicar mediante pulverización foliar alguna fuente de cobre, así como a través del riego, para que esté en contacto con las raíces.
La dosis habitual es de 2 ml/litro de agua.