
En el periodo estival las piscinas con cloro abren sus puertas para recibir a los bañistas y se ponen a su disposición numerosas instalaciones preparadas para su disfrute, lo que requiere gran cantidad de cuidados específicos para mantener el agua en perfecto estado. Un tratamiento incorrecto puede generar consecuencias fatales para el medio ambiente, pues el mantenimiento inadecuado de piscinas y jardines es una de las principales causas del derroche de agua. Un uso apropiado de los sistemas de regadío y depuración de piscinas evitaría este problema.
En nuestro país la sequía es un problema estructural, agravado por las consecuencias del cambio climático y el incremento de la demanda de agua debido al crecimiento de la población. Las piscinas con cloro suponen un gran derroche, pues es necesario renovar la totalidad del agua cada tres años. Se estima que esta tarea supone un gasto de una media anual de 9 hm³, cantidad diaria de agua consumida en España para uso doméstico. Un correcto mantenimiento de las piscinas supondría un ahorro de más de 100 millones de m³ de agua al año, el equivalente a 500 estadios de fútbol.

Otro inconveniente del sistema de cloración es el riesgo que supone para el sector infantil. Se ha comprobado que una alta cantidad de cloro en el agua puede ser perjudicial para la salud del niño, que con frecuencia lo ingiere involuntariamente. El cloro es especialmente perjudicial para los niños con predisposición genética a desarrollar alergias. Se estima que, por cada 100 horas acumuladas de asistencia a piscinas donde se emplea cloro, el riesgo de padecer asma se multiplica por 60. Por ello, los expertos aseguran que es conveniente buscar alternativas que garanticen una mejor calidad del agua para evitar problemas de salud.

El oxígeno activo, compuesto de monopersulfato potásico, se utiliza en piscinas y spas. Se basa en una combinación de dos componentes activos que se complementan para llevar a cabo la desinfección y la prevención de algas. Su utilización consiste en la aplicación directa del producto sobre el agua de la piscina, y las dosificación depende de la marca o tipo de producto, que puede ser líquido o en pastillas.
Juan Palacios, jefe de Producto Jardín de Leroy Merlín, afirma que "el hábito de los consumidores en cuanto al mantenimiento de sus piscinas está cambiando", e indica que "durante el año 2007 un 5% de los clientes compraron oxígeno activo en la desinfección y mantenimiento del agua de sus piscinas". También ha señalado que pretenden duplicar el número de clientes durante el presente año. Por otro lado, el coste de este producto es mayor que el del cloro pero, tal y como afirma Juan Palacios, resulta rentable, pues "no hay que vaciar ni renovar el agua de las piscinas y no produce el desgaste de material".

En Leroy Merlín, aparte del oxígeno activo propuesto en su dossier `El agua ya no tiene precio´, también disponen de otras alternativas como el clorador salino; un sistema de mantenimiento que utiliza agua del mar, el sistema de desinfección por bromo o ultravioletas; que se utilizan en spas y piscinas públicas respectivamente, o el sistema de desinfección por ozonización; cuya principal ventaja es que proporciona un espectro de desinfección más amplio que cualquier otro método, pues genera moléculas de ozono, uno de los oxidantes más poderosos que se conocen. Sin embargo, apuestan por el oxígeno activo como mejor alternativa. Así lo corrobora Juan Palacios al hablar de la " importante labor pedagógica e informativa como generadores de tendencias" que están llevando a cabo para difundir el uso de este producto.
A día de hoy, son muchos los sistemas de mantenimiento de piscinas que podemos encontrar en el mercado. Poco a poco, el cloro es sustituido por otros métodos que ofrecen mayor calidad y evitan el derroche de agua, uno de los principales problemas en la actualidad.