Hay plantas que parecen sacadas de otra época, y el amaranto es una de ellas. Durante siglos fue el alimento estrella de civilizaciones prehispánicas, y ahora está viviendo un resurgimiento que no es para nada casualidad. Lo encontramos en forma de semillas, como cereal, en las estanterías de supermercados conscientes, y también en nuestros jardines como flor ornamental que hipnotiza con sus flores en forma de penachos.
Si aún no has probado incorporarlo a tu huerto o tu cocina, te faltan datos. No es solo que sea bonito de ver —aunque lo es—, sino que es resistente, versátil y lleno de nutrientes. La buena noticia es que cultivo es sencillo, y usarlo en la cocina aún más. Desde semillas hasta recetas elaboradas, hay opciones para todos.
Lo que te propongo aquí es que descubras todo lo que necesitas saber: cómo cultivarlo si eres de manos en la tierra, qué propiedades tiene si te interesa la nutrición, y cómo cocinarlo para que te sorprenda el sabor.
Un repaso completo que te llevará desde la semilla hasta la cosecha, pasando por todo lo que aporta nutritivamente esta planta milenaria.

Aquí verás cómo es realmente esta planta, sus características básicas y por qué merece un lugar en tu jardín.

Si lo que te atrae es el lado decorativo, descubre esta variedad con flores tipo plumero que dan un toque muy especial al jardín.

Todo lo que necesitas saber sobre cómo funciona en tu cuerpo: proteínas, minerales, fibra y mucho más en una planta que desafía lo que creías saber de los cereales.

Te sorprenderá saber cómo esta semilla puede ayudarte en tus objetivos de salud de una forma natural y deliciosa.

Una forma ingeniosa de usar las semillas para conseguir texturas que sorprenderán a quien se siente a tu mesa.

Descubre recetas postre que prueban que comer saludable no significa renunciar al sabor ni a la satisfacción.

Una guía práctica que combina lo que necesitas saber para cultivarlo, entender sus beneficios y llevarlo a tu mesa de manera cotidiana.

Ya sea que te llame la atención como ingrediente de cocina o como planta para el huerto, lo que está claro es que tiene mucho que ofrecer. Anímate a probar, a cultivar, a experimentar con nuevas recetas. Así descubrirás por qué los antiguos la consideraban tan valiosa.