
Imagen – Wikimedia/Jean-Pol GRANDMONT

Se trata de un árbol originario tanto de Japón, tal y como su apellido nos indica, como también de China. En sus lugares de origen puede hacerse una planta muy grande, superando incluso los 30 metros de altura, pero cuando se cultiva es raro que supere los 10 metros. Pero en cualquier caso, que sea más pequeño no le resta belleza alguna; más bien al contrario: casi se diría que lo convierte en un árbol más bonito, y también, ¿por qué no decirlo?, más fácil de controlar.
Las hojas son redondeadas y verdes, pero a diferencia de las que tienen los Cercis, las del árbol de Katsura, como también se llama, son opuestas. Además, tienen una coloración otoñal llamativa, pues el verde deja paso al amarillo y/o al rojo, dependiendo de la variedad o cultivar que se tenga.
El Cercidiphyllum japonicum es un árbol al que solo se le da un único uso: como planta ornamental. Se cultiva en jardines, tanto privados como públicos, en aquellas regiones donde las condiciones le son favorables; es decir, en zonas donde disfrutan de un clima templado, con veranos suaves e inviernos fríos, y donde las precipitaciones van cayendo a lo largo de todo el año.
Por ello, no es una planta que sea idónea cultivar en climas que, aunque son templados, tienen veranos muy calurosos, como en el mediterráneo, ya que la planta se resentiría.
Es un árbol que cuando las temperaturas y la tierra son las adecuadas, no es difícil de cuidar. Pero cuando esto no es así, puede llegar a ser muy exigente. Por eso, es importante que hablemos de cuáles son sus necesidades como especie, ya que así le daremos la oportunidad de mantenerlo con vida:
Siempre que el clima sea templado, con temperaturas suaves e inviernos con heladas, podremos tenerlo a pleno sol. Pero si en verano se superan los 30ºC durante varios días, lo mejor será colocarlo en un lugar protegido del astro rey, ya que así evitaremos que se queme o se resienta.

Imagen – Wikimedia/peganum
El árbol de Katsura no soporta la sequía, ni siquiera un poco. La tierra puede permanecer completamente seca uno, dos días, pero no más. Pero cuidado: esto no significa que haya que regarlo a diario. Durante el verano sí que puede ser necesario regar cada dos días, especialmente si las temperaturas son muy elevadas y el calor es extremo, pero el resto del año hay que esperar a que la tierra se seque un poco para reducir o evitar la pudrición de las raíces.
Además, hay que saber que la mejor agua para regar es la de lluvia, aunque si no es posible conseguir, se podrá regar con agua apta para consumo.
Especialmente si se tiene en maceta, para conseguir que el Cercidiphyllum japonicum mantenga su color natural y sano, recomendamos abonarlo desde el momento en el que brotan sus flores (o las hojas, si todavía es joven y no ha florecido aún), en verano y hasta que veamos que las hojas empiezan a cambiar de color en otoño. Por ejemplo, se puede usar un abono o fertilizante ácido, como este de aquí.

Imagen – Wikimedia/Gerd Eichmann
Es un árbol muy rústico, capaz de soportar las heladas de hasta los -20ºC. Sin embargo, el calor extremo (+30ºC durante varios días seguidos) lo debilita.
¿Has visto alguna vez un Cercidiphyllum japonicum?