
Por ello, se trata de un árbol muy adecuado para esta época del año, ya que el calor y la sequedad del terreno no repercutirán en la salud de tu planta.
Además, los cuidados que requiere son mínimos y destaca por su resistencia.
En su hábitat natural puede sobrepasar los 120 años, pero normalmente suele tener una vida que ronda los 80.

(Imagen/ Flickr: Matt Lavin)
La copa es redonda y ancha, y las ramas plateadas y espinosas. Sus hojas son caducas, largas y estrechas, de color verde con tonos grises en el haz y plateadas con escamas en el envés.
Las flores, amarillas, desprenden una intensa fragancia y pueden aparecer solas o en grupos de 2 ó 3 unidades.

(Imagen/ Flickr: Nuuuuuuuuuuul)
Este árbol no es nada exigente para el suelo y soporta bien la sequía, aunque no así las intensas heladas.

(Imagen/ Flickr: Matt Lavin)
No se recomienda que esté sometido a una humedad continuada y agradece enormemente su exposición al sol.
La poda es esencial, ya que es la manera de darle forma a la copa, sobre todo si queremos formar filas, donde deben ser todos los ejemplares iguales.
Tenemos que ser precavidos con las plagas y enfermedades, ya que es muy propenso a los ataques del pulgón, o a la roya y el oidio.

Además, su resistencia y los pocos cuidados que requiere facilitan que lo podamos cultivar en cualquier parte.
Por ejemplo, en EE.UU. se emplea en las medianas de las autopistas.

(Imagen/ Flickr: Nomadic Lass)
Recomendado para jardines de dimensiones reducidas y zonas urbanas. (En este post te mostramos un montón de consejos de paisajismo para espacios reducidos)
Por otro lado, su fruto es comestible y en Oriente se usa para elaborar una bebida alcohólica.