
Imagen – Wikimedia/Ram-Man

Imagen – Flickr/Quite Adept
Se trata de un árbol caducifolio mediano, que por lo general crece unos 15 metros de altura como mucho, pero que bien puede quedarse más pequeño (sobre los 10 metros), o por el contrario llegar a los 18 metros. La corteza es una de las cosas que más llama la atención, ya que es de color rojo-anaranjada, y además se desprende en capas que parecen papel.
La copa se compone de hojas trifoliadas y tienen el haz verde oscuro y el envés de color verde glauco, excepto en otoño que, como decía, pasan a ser rojizas. Cada foliolo mide unos 7 centímetros de largo por 4 centímetros de ancho.
Florece durante la primavera, y lo hace normalmente antes de que broten las hojas o bien al mismo tiempo que ellas. Estas flores son muy pequeñas, y brotan en corimbos. Cuando son polinizadas, los frutos, que son disámaras (dos semillas aladas unidas) maduran.

Imagen – Wikimedia/Salicyna
Si te has decidido a comprar uno, lo primero que te recomiendo es que lo dejes fuera desde el minuto 1. Es un árbol que tiene que estar al aire libre, pues necesita sentir los cambios que se producen a lo largo de los meses, el viento, la lluvia.
Lo único es que si en el vivero lo tenían en sombra, tú has de ponerlo en sombra (o semisombra, para que se vaya acostumbrando poco a poco a la exposición solar) porque de lo contrario las hojas se van a quemar.
Pero también hay que saber lo siguiente:
Dicho con otras palabras: ha de ser ligeramente ácido, con un pH entre 5 y 6. Esto es muy importante tenerlo en cuenta, porque será la tierra en la que crezcan sus raíces y, si no es la adecuada, el árbol no estará sano.
Si quieres cultivarlo en una maceta, has de rellenarla con sustrato especial para plantas ácidas, como este. Asimismo, es importante que dicho recipiente sea del tamaño adecuado; es decir, si el pan de tierra/cepellón de raíces mide unos 5 centímetros de alto y unos 7 centímetros de ancho por ejemplo, la maceta debe medir el doble más o menos.
Como no resiste la sequía, pero tampoco el exceso de agua, lo que haremos será, si no llueve y vemos que la tierra está seca, regar. Hay que utilizar agua de lluvia, o si no hay, una que sea apta para el consumo.
En el caso de que esté en maceta, lo regaremos varias veces a la semana durante el verano, y el resto del año espaciaremos los riegos para que el sustrato se seque un poco.
Es muy recomendable hacerlo durante esas estaciones, ya que es cuando está creciendo. Por ello, se abonará con abonos orgánicos, como el estiércol o el compost por ejemplo.
Si vamos a tenerlo en maceta, lo podremos abonar con fertilizantes líquidos como este o bien con clavos fertilizantes específicos para plantas ácidas.

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