La agricultura del siglo XXI utiliza herramientas muy optimizadas para luchar contra plagas y enfermedades. Una de ellas es el uso de la bacteria Bacillus subtilis, efectiva para combatir el desarrollo de hongos.
Su uso, sin efectos secundarios para la planta, pretende sustituir fungicidas de amplio espectro y plazos de seguridad largos, de forma que tenemos varias herramientas de interés para conseguir los mejores resultados en nuestros cultivos.
En este artículo te vamos a contar las principales características de Bacillus subtilis y su uso como fungicida para la protección de nuestras plantas.
El género Bacillus está compuesto por diferentes grupos de bacterias Gram positivas que habitualmente podemos encontrarlas en el suelo. En el caso concreto de Bacillus subtilis, es capaz de colonizar raíces y realizar una acción simbiótica con la planta.
A partir de aquí, es capaz de competir con otros hongos y bacterias y, de esta forma, evitar que se propaguen diferentes tipos de enfermedades de origen radicular.
Una de las características más notorias de esta bacteria es que es capaz de crear una estructura protectora conocida como endospora, la cual le permite protegerse de medios con diferentes condiciones extremas: acidez, temperatura, etc.
El suelo contiene diferentes cepas de Bacillus subtilis que están en continuo crecimiento y evolución. Preferentemente, se ubican en los primeros centímetros de suelo, ya que encuentran el entorno más indicado de temperatura, agua y nutrientes.
Esta bacteria ha recibido el interés de muchísimas empresas farmacéuticas y de producción de fitosanitarios, debido a que es capaz de producir antibióticos naturales para luchar contra hongos que compiten por la colonización del suelo. Estos antibióticos tienen la capacidad de afectar a la pared celular de los hongos patógenos.
Control de patógenos ofrecido
La industria de agroquímicos ha utilizado diferentes cepas de Bacillus subitlis para el control de enfermedades criptogámicas. Las ventajas que ofrece esta cepa de bacterias es su éxito en el control de enfermedades tan importantes como:
Una de las formas que tiene de actuar Bacillus subtilis es mediante la producción de sustancias antibióticas que reduce la germinación de esporas y, por tanto, la reproducción de diversos hongos.
Cuando se instala en el rizoma de una planta, crea mecanismos de defensa que evita que puedan instalarse en la raíz o penetrar diferentes hongos entomopatógenos. Una de las ventajas que produce en la planta, además de su protección, es que promueve una aumento del volumen radicular, ya que está íntimamente relacionada con la producción de auxinas, directamente relacionadas con la producción de nuevas raíces (en concreto, el ácido indolacético).
Esto es una ventaja productiva ya que, a mayor desarrollo radicular, especialmente de pelos blancos absorbentes, mayor capacidad tiene la planta para absorber agua y nutrientes.

El uso de Bacillus subtilis está directamente enfocado a la protección de la planta y la prevención de enfermedades. De forma indirecta, también proporciona beneficios de productividad por la producción de fitohormonas y fitoalexinas.

En el mercado de productos agrícolas y agroquímicos podemos encontrar diferentes cepas de Bacillus subtilis. No todas ellas son iguales y algunas pueden garantizar más éxito en la aplicación que otras.
Todos estos productos actúan de manera preventiva, por lo que siempre deben aplicarse antes de que se den las condiciones propensas para el desarrollo y aparición de enfermedades.
Polvo mojable y aplicable mediante pulverización foliar para el control de diferentes enfermedades producidas por hongos o bacterias en los cultivos.
Dosis: 2,5-4 kg/ha utilizando un volumen de caldo de entre 500 y 1000 kg dependiendo del cultivo y su masa foliar.
Plazo de seguridad: hortícolas, vid, frutales de hueso y pepita de 3 días.
La bacteria Bacillus subtilis también se puede combinar con diferentes cepas de otras especies (Streptomyces, Microbispora, Actinomadura, etc.) para mejorar las propiedades del suelo. Todos estos grupos de bacterias tienen la capacidad de colonizar el suelo y mineralizar la materia orgánica, de forma que aumentan las reservas de nutrientes del suelo.
También tienen la ventaja de colonizar las raíces, producir fitohormonas y estimular el enraizamiento, para que las raíces tengan una mayor capacidad de absorber agua y nutrientes.
Dosis y cultivos: se puede utilizar en todo tipo de cultivos, a una dosis de 1-2 L/ha. Se suele recomendar la reaplicación cada 30 días, por inyección en el sistema de riego.
En algunos cultivos como ornamentales o patatas, se puede utilizar de manera foliar aplicado directamente sobre la planta o sobre la semilla.
Bacillus subtilis 25% var. amyloliquefaciens cepa D747
La cepa D747 también es utilizada para la prevención de enfermedades relacionadas con hongos y bacterias en diferentes cultivos.
Cultivos y dosis: