La boca de dragón es perteneciente a la familia de las escrofulariáceas y a la especie Antirrhinum, se trata de una planta que puede ser perenne, anual o bienal según la variedad que tratemos -hay cerca de cuarenta- y factores como el clima.
La boca de dragón posee una altura que oscila entre los 50 y 100 cm, solemos encontrarla en jardines y parques y destaca por su resistencia.
La boca de dragón es originaria de Europa Meridional y África, simboliza la falta de constancia y abarca una amplia gama de colores que satisfacen todos los gustos.
Para su propagación hemos de distinguir a las vivaces de las anuales semivivaces.
Las primeras se siembran en febrero, normalmente en un invernadero, y se trasplantan en la primavera, cuando se quitan las puntas y se deja que se aclimaten al ambiente exterior.
Con las segundas ocurre lo contrario, se siembran al aire libre a finales de verano y cuando empieza el frío se trasladan a un invernadero, donde brotarán las flores a mediados de la primavera.
Cuídala como se merece
Oriunda de zonas cálidas, necesita una temperatura sin cambios bruscos, que ronde los 20º C.
El suelo ha de ser calcáreo y seco.
La época de floración se extiende de junio a noviembre.
Es conveniente ubicar la boca de dragón a pleno sol, aunque puede estar a media sombra, y el riego debe ser regular -aumentando en verano- sin encharcamientos.
Antirrhinum majus
Es la variedad más abundante en la zona mediterránea. De entre 20 y 80 cm. de altura, florece desde mediados de la primavera hasta comienzos del otoño en terrenos rocosos y jardines.
Las flores pueden ser de todos los colores excepto el azul y se le atribuyen connotaciones relacionadas con la superstición, por ejemplo, si portamos una boca de dragón, no seremos engañados.