
Imagen – Flickr/Skolnik Co
Se trata de un tipo de planta crasa o suculenta no cactácea que crece especialmente en África, aunque también se encuentra en Europa, Asia y Arabia. Tienen tallos carnosos, delgados y generalmente de color verde o azul verdoso que alcanzan una altura mínima de 10 centímetros y una máxima de 90 centímetros. Pueden tener hojas, pero son muy pequeñas, de entre 0,1 y 0,5 centímetros, así que no es de extrañar que pasen desapercibidas ya que no son más que escamas.
En cuanto a las flores, son simples, de color morado o lila oscuro, y se agrupan en inflorescencias las cuales brotan en la parte superior de los tallos. Las de algunas especies tienen mal olor.
El género comprende unas 120 especies, pero lo cierto es que de estas, solo cinco son populares:

Imagen – Wikimedia/Juanillo1976

Imagen – Flickr/Skolnik Co

Imagen – Wikimedia/Lalithamba

Imagen – Wikimedia/yakovlev.alexey

Imagen – Flickr/Rafael Medina
Las carallumas son suculentas pequeñas, que pueden estar en macetas, ya sea en solitario o con otras crasas de reducido tamaño. Así que, ¿por qué no tener algunos ejemplares? A continuación vamos a explicarte cómo se han de cuidar:
Son plantas que necesitan luz, de manera que tendrás que ponerlas o bien en el exterior, o bien en una habitación en la que haya mucha claridad. En el caso de que las vayas a tener dentro de casa, debes evitar ponerlas junto a la ventana, puesto que se produciría el efecto lupa y, por consiguiente, se quemaría.

Imagen – Wikimedia/Ninaras // Caralluma socotrana
El riego se ha de hacer cuando la tierra esté seca. Por lo general, se regará unas dos veces por semana si es verano y no llueve, y una vez por semana el resto del año. Pero eso sí, cuando las reguemos, tenemos que evitar mojar sus tallos; de hecho, esto solo se podría hacer cuando no les diese el sol directamente, y solo si la humedad ambiental es baja.
Siempre que sea posible lo mejor será usar agua de lluvia limpia, aunque como no todos podemos conseguirla, servirá una que sea apta para consumo humano.
En primavera y en verano se puede abonar con un abono especial para suculentas (en venta aquí), siguiendo en todo momento las indicaciones de uso que encontraremos en el envase del producto.
Las Caralluma se multiplican por esquejes de tallos a lo largo de la primavera y el verano. Para ello, tenemos que cortar un trozo desde la base, y plantarlo en una maceta con tierra para suculentas. Por último, se pondrá en semisombra, y se regará cada vez que se vea seca. De este modo, en el transcurso de dos semanas aproximadamente producirá sus propias raíces.
Otra opción es sembrar sus semillas en primavera, por ejemplo en una maceta con tierra para semilleros. Hay que ponerlas en la superficie del sustrato, el cual habremos regado previamente, y después las cubriremos con una fina capa de tierra. Si todo va bien, germinarán en unos 5-10 días.
Son vulnerables al ataque de caracoles y babosas. Como son plantas carnosas, a estos animales les encantan, de manera que hay que usar repelentes (como este) durante la temporada de lluvias. Asimismo, en verano pueden atacarles cochinillas, pero se eliminan fácilmente con tierra de diatomeas (en venta aquí) o incluso limpiando la planta con agua y jabón.
Son sensibles a las heladas. La C. europaea puede aguantar hasta los -1ºC, pero no se deben de tener fuera si el invierno es frío, pues no lo soportarían.
Imagen – Wikimedia/Skolnik Collection