
El castaño de Indias es un árbol inmenso. Con sus 30 metros de altura es una planta que se utiliza mucho como ejemplar aislado. Aunque también se puede ver en macetas, debido al tamaño que llega a tener se recomienda plantarlo en el suelo lo antes posible.
Si bien su ritmo de crecimiento es lento en general, eso no nos tiene que hacer creer que necesita poco espacio. Y es que cuando es joven tiene un tronco bastante delgado, su sistema radicular se desarrolla mucho y con rapidez. Por este motivo, es importante que sepamos cómo cuidarlo en cada momento.

El fruto, llamada castaña de indias, es una cápsula que se abre en tres partes para liberar las semillas. Estas miden unos 5 centímetros, y tienen la piel marrón. No es posible consumirla directamente ya que contiene esculina, que es una sustancia tóxica para nosotros; pero sí que hay algunos animales que pueden comerla sin problemas.
El Aesculus hippocastanum tiene varios usos:

El castaño de Indias es una planta muy bonita, pero hay que elegir muy bien el sitio donde se va a tener para que su valor ornamental se mantenga o que incluso aumente. Por este motivo, a continuación vamos a hablar sobre los cuidados que precisa:
Es importante que se tenga en el exterior, a pleno sol. No solo porque llega a hacerse muy alto, sino también y sobre todo porque necesita sentir la lluvia, el viento, el calor de los rayos solares, y las heladas. Pero, ¿dónde ponerlo exactamente?
Durante su juventud se puede cultivar en maceta, pero llegará un momento (más o menos cuando mida 1 metro) en el que tendremos que plantarlo en el suelo. Cuando llegue, será muy recomendable plantarlo a una distancia de unos cinco metros de muros y paredes, y de unos diez metros de las tuberías.
El castaño de Indias quiere mucha agua. Sufre mucho con la sequía, de modo que hay que regarlo con frecuencia, especialmente durante el verano. En esta estación, y dependiendo de las condiciones del clima, puede ser necesario regar al menos tres veces por semana, tanto si está en maceta como en el suelo.
Durante el otoño y el invierno, si llueve con regularidad se podrán espaciar los riegos, puesto que la tierra tarda mucho más en secarse, y como el árbol en estos meses no crece, sus necesidades hídricas disminuyen un poco.
Mientras esté en crecimiento, será interesante y aconsejable abonarlo. Para ello, hay que utilizar, siempre que sea posible, abonos orgánicos, puesto que así se contribuirá a mejorar las propiedades de la tierra. ¿Cuáles usar? Hay muchos que serán útiles, por ejemplo: el mantillo, compost, humus, estiércol (seco).
Lo único es que si está en maceta, sí que es preferible usar abonos líquidos. De este modo, se evitará que empeore el drenaje de la tierra.

Imagen – Wikimedia/Solipsist
Hay que trasplantarlo en primavera, antes de que sus hojas broten. Se hará solo si se le salen las raíces por los agujeros de la maceta, o si ya se ha quedado sin espacio, puesto que de lo contrario el cepellón se desmoronaría y sería un problema, ya que le costaría más reanudar su crecimiento.
En caso de querer plantarlo en suelo, es recomendable esperar a que mida al menos 50 centímetros, puesto que con esa altura ya se »ve»; es decir, es fácil distinguirlo de otras plantas. Yo incluso esperé más, a que midiese 1 metro, porque es una planta muy querida, que llevo cultivando desde el 2008, y quería asegurarme de que estaría bien.
El Aesculus hippocastanum no se debe podar. No lo necesita.
Puede verse afectado por lepidópteros. En concreto Pammene fasciana, Zeuzera pyrina, Lymanthria dispar, y algunas Cydia, como la Cydia splendana y la Cydia fagiglandana. Todos ellos causan daños en las hojas, dejándoles manchas en zig-zag de color blanquecino, galerías en las ramas, y destrozar los frutos.
Cuando el ambiente es especialmente cálido y seco no sería de extrañar que tuviese alguna cochinilla. Pero generalmente no llega a ser un problema grave.
Las enfermedades nos tienen que preocupar más que las plagas. Hay tres, y las tres pueden causar la muerte del ejemplar si no se tratan a tiempo. Son estas:
Tanto para prevenir como para curar se han de usar fungicidas sistémicos.

Imagen – Flickr/jacinta lluch valero // Aesculus hippocastanum en otoño.